Una noche que no fue de festejos, pero sí de controversias
El pasado 31 de octubre, en una noche cualquiera en Alta Córdoba, Rosario Central venció 3-1 a Instituto en un partido que, en teoría, iba a ser solo uno más del torneo. Pero ese día, algo cambió. Aunque no hubo champagne, ni festejos con hinchas en la calle, ni celebraciones tradicionales, sí ocurrió algo que sacudió al fútbol argentino: Central se aseguró el primer lugar en la tabla general anual y, con ello, un boleto directo a la Copa Libertadores 2026.
Pero aquí no hay historias de campeones con vuelta olímpica ni goles épicos en barro, sino una polémica que pone en jaque la forma en que se reconocen los logros en el fútbol local. ¿Por qué? Porque, días después, la Liga Profesional decidió otorgarle a Rosario Central el título de campeón de la temporada, aunque oficialmente no había sido declarado ganador en la cancha. La jugada generó un revuelo que todavía sigue dando vueltas.
¿Qué pasó realmente? La decisión que sorprendió a todos 🧐
El 20 de noviembre, en una reunión del Comité Ejecutivo de la Liga, se aprobó por unanimidad que el equipo con más puntos en la tabla anual sería oficialmente el campeón de la temporada. ¿La sorpresa? No se trató de un resultado en la cancha ni de un fallo en el reglamento, sino de una decisión que muchos consideran improvisada. La medida fue tomada de manera unilateral, sin que ningún club, incluido Estudiantes de La Plata, que también participó en la misma temporada, estuviera al tanto o hubiera votado a favor.
El club de La Plata salió rápidamente a denunciar que en esa reunión no se realizó ninguna votación formal sobre la designación del campeón, y que todo fue una decisión tomada en la clandestinidad del organismo. La discordia se instaló rápidamente, y las redes sociales se llenaron de críticas y dudas. ¿Es justo cambiar las reglas de juego a último momento? ¿Se respetan los procesos en el fútbol argentino?
El relato de los protagonistas y las pruebas 📜
Desde la Liga aseguraron que todo fue aprobado en consenso, y que la propuesta de coronar campeón al equipo con más puntos en la temporada regular se venía evaluando hace meses. Incluso, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, habría señalado en la reunión que esa era la propuesta oficial y que todos estaban de acuerdo.
Por su parte, dirigentes de otros clubes, como Estudiantes, negaron haber participado en una votación formal. El propio secretario ejecutivo y tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, salió a responderle a quienes cuestionaron el proceso, asegurando que el acuerdo fue unánime y que la reunión se realizó en un clima de consenso.
Para demostrar lo ocurrido, Toviggino publicó en redes sociales el acta de la reunión, donde se detalla que se decidió otorgar el título a Rosario Central, con el argumento de fortalecer la competencia local y reconocer un logro que, oficialmente, aún no se había definido en la cancha.
¿Y qué dice Central? La alegría y la polémica 🎉🤷♂️
Rosario Central, que tiene en sus filas a Ángel Di María, uno de los ídolos recientes del fútbol internacional, no ocultó su felicidad. El jueves, el club envió una delegación a Puerto Madero para recibir el trofeo y celebrar el título «Campeón de Liga». Entre los presentes estaban el presidente del club, Gonzalo Belloso, el técnico Ariel Holan, el capitán Jorge Broun y, claro, Di María.
El futbolista, que volvió a vestir la camiseta de Central con la ilusión de ser campeón, expresó con entusiasmo: «Hicimos dos semestres espectaculares, nunca bajamos el nivel y eso nos dio la posibilidad de lograr este título». Aunque la alegría fue palpable, muchos se preguntan si esa alegría tiene un condimento de injusticia, ya que la decisión fue tomada sin que la cancha lo haya confirmado.
El calendario 2026 y una lista larga de campeones 🏆📅
Para complicar más las cosas, la Liga anunció el sistema de competencias para el próximo año. La idea es que haya siete campeones diferentes: los ganadores del Torneo Apertura y Clausura, el que tenga más puntos en la tabla general, el campeón del Trofeo de Campeones, el que gane la Supercopa Internacional, además de los vencedores de la Copa Argentina y la Supercopa Argentina. ¿Muchos campeones? Tal vez, pero lo que más llama la atención es que, en un torneo con 30 equipos, todos pelean por esa estrella que empieza a perder valor si las reglas se cambian en medio del camino.
El premio económico, que en Argentina suele ser bajo en comparación con ligas vecinas, también se ve afectado por estas decisiones polémicas. La sensación que queda es que, en el fútbol argentino, hay dos caras: por un lado, la selección que defenderá el título mundial en 2026; por otro, un fútbol que cada vez más parece una montaña rusa de decisiones impredecibles y, a veces, injustas.
¿Qué sigue? La incertidumbre y el debate abierto
La polémica por el título de Rosario Central todavía está en marcha. Mientras algunos defienden la decisión como una forma de potenciar los logros internos, otros la ven como una muestra más de que el fútbol argentino necesita reglas claras y respetadas. Lo cierto es que, por ahora, la historia quedó marcada por un título que, oficialmente, todavía no tiene dueño, pero que ya quedó en el centro de la discusión sobre cómo se hace y se celebra el fútbol en Argentina.




