Un fraude con nombre y foto de juez

En una trama digna de serie policial, un ex oficial de la Policía Federal terminó tras las rejas por hacerse pasar nada menos que por el presidente de la Cámara Federal de Casación Penal, Daniel Petrone. Su objetivo: influir en decisiones judiciales en Corrientes y conseguir la libertad para un preso. Pero eso no fue todo: también se hacía pasar por abogados y hasta por otros funcionarios famosos para cobrar por gestiones ilegales.

El modus operandi: llamadas, WhatsApp y mucho acting 🎭

La historia arrancó el 29 de septiembre, cuando Gustavo Omar de los Santos —el protagonista de este escándalo— llamó al juzgado federal de Corrientes haciéndose pasar por Petrone. Usó una foto del verdadero juez como imagen de perfil de WhatsApp, lo que ayudó a engañar al magistrado Gustavo Fresneda, quien no sospechó nada al principio.

En esa llamada y en las que siguieron, el falso Petrone intentó usar su supuesto «poder» para influir en la Corte Suprema y presionar sobre casos que le interesaban. Incluso, pidió detalles sobre policías detenidos por narcotráfico y sugirió con tono amenazante que podía «cortar cabezas» si no le hacían caso. También intentó mover a un policía de una comisaría a otra y hasta envió credenciales por WhatsApp para respaldar sus pedidos.

El negocio detrás del engaño 💸

Pero el engaño no era solo por poder: había dinero de por medio. En escuchas telefónicas, se descubrió que de los Santos negociaba traslados y libertades por sumas importantes. Solo por intentar cambiar de lugar de detención a un colega, reclamó un depósito de 100 millones de pesos, además de exigir el pago de deudas que sumaban cientos de miles. Por otra «gestión» cobró 300 mil pesos, haciéndose pasar por Petrone frente a un comisario, y hasta alardeó de tener contactos con el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés.

Una red de mentiras… que se cayó 📉

Fresneda, el juez engañado, empezó a sospechar cuando el falso Petrone insistió demasiado en liberar a un policía acusado de narcotráfico. Sin conocer al verdadero presidente de Casación, decidió contactarlo. Al enterarse del fraude, Petrone denunció el hecho ante la justicia, lo que desató una investigación que incluyó escuchas telefónicas y allanamientos.

La policía allanó la casa de de los Santos en General Rodríguez. Allí encontraron el celular desde el que hacía todas sus gestiones truchas, además de una pistola marca Bersa calibre .380 con municiones para la que no tenía permiso.

Un historial con antecedentes y pedido de perdón 🙏

Gustavo Omar de los Santos no era nuevo en el mundo de las estafas: ya había usurpado la identidad de figuras como Aníbal Fernández y Oscar Parrilli para intentar influir en juzgados y cárceles, cobrando por prometer favores judiciales.

Tras su detención, de los Santos se negó a declarar en la indagatoria, aunque pidió disculpas por los daños causados. Debido a problemas de salud, le otorgaron prisión domiciliaria mientras la justicia decide su futuro procesal.

Reflexión: ¿hasta dónde puede llegar un impostor?

Lo ocurrido deja una pregunta en el aire: ¿cómo alguien puede aprovecharse tanto del sistema e incluso engañar a jueces? La historia de de los Santos es un llamado de atención sobre los riesgos de confiar solo en una foto de perfil o una voz al teléfono. Y también una muestra de que, aunque se intente burlar la justicia, tarde o temprano la verdad sale a la luz.