Un viaje en el tiempo a través del Super Bowl 🕰️
Para muchos, el Super Bowl es solo un partido; para otros, es mucho más. Es un espejo que refleja décadas de historia, pasión y recuerdos, especialmente para un grupo de amigos que llevan toda su vida acompañando cada edición. Este año, en Santa Clara, la emoción tiene un tinte de despedida para ellos.
Los «hombres del nunca jamás»: testigos de la historia 🧓🏼👴🏻
Don Crisman, Gregory Eaton y Tom Henschel, conocidos como los «hombres del nunca jamás», son los últimos de un grupo que nunca se perdió un Super Bowl desde sus inicios, en 1967. Con más de 80 años, están a punto de vivir su edición número 60, pero saben que quizás sea la última. Para ellos, asistir al Super Bowl ya no es solo una tradición, sino un ritual.
Don Crisman, un hombre de Maine, se prepara para cumplir 90 años y confiesa que este será su último viaje para ver el gran evento. La historia de su vida está marcada por el deporte y el fútbol americano, con un dato especial: su hija Susan nació en 1967, el mismo año que se realizó el primer Super Bowl. Es como si ambas historias estuvieran entrelazadas en el tiempo.
Recuerdos que cruzan las décadas 🏟️
Estos amigos tienen en su memoria viajes que parecen sacados de una película. Desde pagar 12 dólares por una entrada en 1969, hasta recorrer 24 horas en tren para llegar a Miami y vivir en vivo la emoción de un partido histórico. También recuerdan con orgullo el momento en que un mariscal de campo negro levantó el trofeo en 1988, un símbolo de cambio y lucha en Estados Unidos.
Hoy en día, la realidad es diferente. Tom Henschel, de 84 años, sufrió un derrame cerebral que le dificulta caminar y hablar, pero la idea de volver a ver a sus amigos le llena de alegría. Gregory Eaton, de 86, sigue trabajando y sueña con ver a su equipo, los Detroit Lions, en una final algún día. La pasión por el deporte sigue intacta, más allá de los obstáculos.
El valor del ritual y la amistad ❤️🤝
Para estos hombres, el fútbol americano es solo el escenario. Lo que realmente importa es el ritual: compartir un café antes del partido, la rivalidad entre los Patriots y los Steelers, y el saber que han sido testigos de momentos históricos. Para ellos, el Super Bowl es una celebración de amistad y de una tradición que trasciende generaciones.
Mientras tanto, en el Levi’s Stadium, los Seahawks y los Patriots se preparan para jugar, pero en las gradas, estos amigos solo quieren disfrutar del momento. La experiencia va más allá del resultado; es una oportunidad de honrar una amistad que ha resistido el paso del tiempo y de celebrar una historia que todavía no termina.
El fin de una era 👀
Incluso el fotógrafo John Biever, quien ha capturado cada una de las 60 finales, planea retirarse este año. La historia del Super Bowl, en sus formas más humanas, está llegando a su fin. Pero para estos tres amigos, lo más importante será estar presentes, contra todo pronóstico, hasta el último segundo del partido.
Cuando suene el silbato final, no solo habrá un campeón en el campo. Habrá tres testigos de una historia que, aunque esté llegando a su fin, seguirá viva en sus corazones. Porque, al final, el fútbol y la amistad son más que un juego: son un legado que trasciende generaciones y nos recuerda que, a veces, lo más valioso no es ganar, sino compartir el camino.




