Un dato que preocupa a todos

Recientemente, se hizo público un informe que revela un panorama alarmante para las micro y pequeñas empresas en Argentina. Desde 2021 hasta julio de 2026, la Delegación Regional Rosario de ARCA ha realizado más de 27.000 embargos sobre más de 11.400 empresas, una cifra que no deja dudas: algo no funciona bien en la forma en que se les cobra a estos negocios.

¿Qué significa que se embarguen tantas microempresas? 🤔

Lo más impactante es que, de esas empresas alcanzadas, el 75% son microempresas. Si nos enfocamos en las que son consideradas como MiPyMEs, esa cifra llega al 92%. Esto significa que casi todas las empresas pequeñas y micro están siendo sometidas a embargos, un método que se usa para cobrar deudas, pero que en estos casos puede ser muy dañino.

Y lo que preocupa aún más es cómo se están intensificando estas medidas. En 2021, cada empresa alcanzada enfrentaba en promedio un embargo, pero en 2026, esa cantidad sube a más de tres embargos por empresa. Es decir, las empresas no solo están siendo alcanzadas, sino que están siendo sometidas a una presión mucho mayor con el paso del tiempo.

El aumento en los embargos en 2026 📈

Para tener una idea clara, en los primeros siete meses de 2026 ya se registraron unos 3.713 embargos, y si esa tendencia continúa, la proyección para fin de año sería de más de 6.300. Esto implica un aumento del casi 58% respecto a 2025. Para las microempresas, ese crecimiento sería aún mayor, alcanzando un 62%.

¿Por qué esto afecta tanto a las microempresas? 💥

Muchas de estas microempresas no son grandes evasoras. Por ejemplo, una puede tener apenas siete empleados y no contar con departamentos especializados en finanzas o legal. Cuando se embarga su cuenta bancaria, no solo se afecta un saldo, sino que se pone en riesgo la continuidad del negocio, que usa ese dinero para pagar salarios, proveedores, servicios y comprar mercadería.

El informe señala que, en promedio, estas empresas tardan unos 181 días —o sea, más de 6 meses— en resolver un embargo. Para un negocio que vive al día, esa incertidumbre puede ser la sentencia de muerte, sobre todo si su horizonte financiero no supera los 90 días.

¿Qué propone el sector para cambiar esto? 💡

Desde la Federación Gremial del Comercio e Industria (FECOI) están planteando soluciones concretas. Presentaron un proyecto de ley llamado “Políticas de alivio y reactivación para las MiPyMEs”, que busca evitar que las microempresas quiebren por el simple hecho de tener deudas fiscales.

¿En qué consiste la propuesta? Primero, suspender durante un año el inicio de nuevos juicios y medidas cautelares, siempre que las empresas mantengan al menos el 90% de su personal. Esto no es una moratoria sin condiciones; la idea es que las empresas puedan seguir operando sin que la presión fiscal las destruya.

También proponen limitar los embargos al monto reclamado, más un 15% para costas e intereses, dejando disponible el resto para la empresa. Además, sugieren un régimen especial para regularizar obligaciones vencidas, con condonaciones de multas y sanciones, y una significativa reducción de intereses, para que no sea tan difícil ponerse al día.

Medidas para mantener vivo el negocio 🔧

El proyecto incluye reducir durante dos años los anticipos de Ganancias, para que las micro y pequeñas empresas tengan más capital de trabajo. También plantean que el 100% del Impuesto al Cheque pueda usarse como crédito para Ganancias, con la posibilidad de transferir saldos durante cinco años.

¿Y qué pasa con la estabilidad? La propuesta prevé 24 meses sin cambios en las reglas fiscales, evitando que el Estado agregue nuevos tributos o suba alícuotas. Además, ofrecen financiamiento con plazos de al menos 36 meses y un período de gracia de seis meses para inversiones, además de líneas específicas para capital de trabajo.

¿Qué se necesita del Estado? 🏛️

Por último, el sector pide que el Estado pague sus facturas en un plazo máximo de 30 días. La idea es que el Estado no sea un enemigo para las empresas, sino un aliado en su desarrollo. Porque si cada embargo termina apagando una microempresa, el Estado gana en recaudación a corto plazo, pero pierde en el largo plazo, ya que desaparecen los contribuyentes y las fuentes de empleo.

En definitiva, la clave está en equilibrar la necesidad de recaudar con la de mantener vivas a las empresas. La economía no puede funcionar solo con medidas duras; necesita de políticas inteligentes, que prioricen la producción y el empleo.