Un vuelo misterioso que revela conexiones turbias
En Argentina, los aviones privados no solo sirven para viajes cómodos, sino que también esconden historias complicadas de poder, dinero y política. Una investigación de Clarín sacó a la luz cómo algunos aviones vinculados a empresarios, políticos y dirigentes deportivos circulan en medio de escándalos y sospechas de lavado de dinero, contrabando y evasión fiscal.
Aviones con historia y secretos en los papeles
Uno de los protagonistas es un avión Bombardier Learjet 60XR, matrícula LV-JQQ. Originalmente comprado en Estados Unidos en 2020, fue traído a Argentina por una empresa llamada Patagonian Air, vinculada a Daniel Vila, dueño de un grupo de medios. Tras varias transacciones, en 2024, el avión pasó a estar en manos de una firma llamada «Listra 200 SA», propiedad de Javier Faroni, un empresario cercano al oficialismo y con fuerte vínculo con el fútbol argentino y la política.
Este avión, que realizó aproximadamente 350 tramos y visitó destinos en Brasil, Uruguay, Paraguay, y hasta las Bahamas, ahora está en Miami, en busca de comprador. La intención de Faroni sería venderlo rápidamente, y para eso contrató un broker en Estados Unidos. La historia de este avión refleja cómo las operaciones de compra y venta, muchas veces, se hacen en la sombra, usando empresas pantalla y mecanismos que pueden facilitar lavado de dinero o evasión.
El vínculo con el fútbol y la política
Faroni no solo tiene aviones, sino que también ha hecho negocios en el mundo del fútbol. En 2024, adquirió el 80% del club italiano Perugia Calcio, en la Serie C. Además, su cercanía con dirigentes de la AFA, la Asociación del Fútbol Argentino, es evidente. La relación empezó a profundizarse en 2021, cuando su esposa, Érica Gillete, se convirtió en agente comercial de la AFA para el exterior, cobrando más de USD 260 millones por sus servicios.
Pero su vínculo con el fútbol no termina ahí. Faroni también fue productor teatral y diputado provincial, y en 2015 fue candidato a gobernador en Mar del Plata. La relación con dirigentes del fútbol, como Claudio «Chiqui» Tapia y Pablo Toviggino, le facilitó contratos millonarios y negocios en el deporte que hoy parecen estar en el centro de muchas sospechas.
Otra aeronave, más turbulencias
Otra aeronave que aparece en esta historia es un Bombardier Challenger 604, matrícula LV-KAG, comprado en 2020 por casi USD 7 millones. Esta avión también estuvo en manos de empresas vinculadas a Toviggino y a otros personajes del fútbol y la política. El avión fue utilizado en campañas electorales, para viajes de descanso y, en algunos casos, en actividades que todavía están bajo investigación por su posible sobrefacturación y operaciones de contrabando.
En 2023, la AFIP detectó una sobrefacturación en la importación del Challenger, y la Justicia abrió una causa que aún no tiene avances claros. Vila, uno de los dueños, justificó el precio con las características del avión, pero la evidencia indica que las operaciones podrían esconder algo más grande.
El negocio de los aviones y sus secretos
El mercado de compra y venta de aviones en Argentina y en el extranjero está lleno de trucos. Muchas operaciones se hacen a través de sociedades pantalla, con precios inflados o sobrefacturados para obtener más dólares oficiales, y en ocasiones, evitar pagar impuestos o lavar activos. Estos mecanismos, usados por empresarios y políticos, dejan en evidencia cómo el poder viaja en aviones que, muchas veces, no son lo que parecen.
El caso de estos aviones revela también una red de relaciones en la que participan figuras vinculadas a la política, el deporte y los negocios, que utilizan las aeronaves para mover dinero, realizar operaciones encubiertas y mantener una fachada de legalidad. Desde 2020, se habrían comprado unas 289 aeronaves por unos USD 200 millones, en un claro ejemplo de cómo el transporte aéreo se convirtió en un negocio de sombras.
¿Qué hay detrás de estos vuelos?
El uso de compañías como «Flyzar» y otras similares, que operan en Argentina y Miami, muestra un esquema donde el verdadero dueño de los aviones no aparece en los registros oficiales. En los papeles, figuran empresas y personas que, en realidad, sirven solo para facilitar los movimientos de los aviones y esconder quiénes están realmente detrás.
Este entramado también incluye la venta de propiedades, como una mansión en Punta del Este que, según informes, fue adquirida en pago por algunos de estos negocios clandestinos. La historia nos deja una imagen clara: en Argentina, el poder y el dinero muchas veces viajan en aviones que vuelan en la sombra, con registros y operaciones que parecen sacados de una novela.




