Un plan que busca ajustar gastos y fortalecer ingresos

El Presupuesto 2026 ya está en marcha y refleja las prioridades del Gobierno para el próximo año. Entre los principales objetivos, se busca reducir los subsidios en energía y transporte y enfocar la asistencia estatal en los sectores con menores recursos. Esto significa que el Estado va a gastar menos en ciertos subsidios, pero apuesta a que el gasto social aumente en términos reales, especialmente en salud, educación y jubilaciones.

¿Qué pasa con la plata para los jubilados y programas sociales? 💸

Las prestaciones sociales, que incluyen jubilaciones, planes sociales y asignaciones familiares, crecerán un 5,7% en realidad (ajustado por inflación). Sin embargo, no todos los beneficios tendrán el mismo trato. La jubilación mínima, que está en unos $70 mil desde marzo de 2024, verá una baja real cercana al 1% en 2026, ya que los fondos para ese bono disminuirán un 13,8%. Es decir, seguirán recibiendo esa suma fija, pero en términos reales, su poder adquisitivo será un poco menor.

Por otro lado, las asignaciones familiares, como la AUH (Asignación Universal por Hijo), crecerán un 6,4% en términos reales, lo que es una buena noticia para quienes reciben estos beneficios. Pero no todo es positivo: programas como Alimentar, que ayuda a comprar alimentos, tendrán una caída de más del 15% en su gasto real, y los fondos para comedores comunitarios disminuirán casi un 29%. Además, los recursos destinados al programa de empleo Volver al Trabajo caerán un 70,6% en términos reales, afectando a cerca de 950 mil beneficiarios.

¿Qué pasa con la deuda y las finanzas del Estado? 💼

Otra medida clave del Presupuesto es que el Gobierno podrá intervenir más en la gestión de la deuda pública. Esto incluye la posibilidad de hacer canjes y reestructuraciones para ordenar los pagos y aliviar los vencimientos en los próximos años, con la idea de mantener las finanzas en orden y evitar sobresaltos económicos.

¿Y la educación? ¿Recibirá más fondos? 📚

Aquí viene una noticia que generó polémica: se eliminó el artículo de la Ley de Financiamiento Educativo que obligaba a invertir al menos el 6% del PBI en educación. Desde 2005, esa meta solo se cumplió en 2015, y ahora el Gobierno decidió dejar sin efecto ese mínimo. Para 2026, el gasto en educación será de unos $7,7 billones, pero ajustado por inflación, esa cifra en realidad bajará un 1% respecto a 2025, y un 47,7% comparado con 2023.

Las universidades nacionales también verán una caída del 7,2% en recursos en comparación con 2025, y del 34,3% respecto a 2023. Sin embargo, los fondos para becas, como Progresar, aumentarán un 4,1% en términos reales. En cuanto a los vouchers educativos, que son ayudas para estudiar en instituciones de pago, disminuirán un 13,5%, lo que refleja menos solicitudes durante 2025.

¿Y los impuestos? Más plata para el Estado 💰

El Presupuesto 2026 proyecta un crecimiento del 11% en la recaudación de impuestos, impulsado por una economía que, según el Gobierno, tendrá más actividad. La recaudación prevista será de unos $90,3 billones, superando los $73,6 billones de 2025. Lo importante es que no se prevén nuevos impuestos ni aumentos en las tasas, sino que la idea es que la recuperación económica genere más recursos para el Estado.

¿Qué quedó en el camino en el Congreso? ⚠️

Durante la votación, algunos puntos polémicos no lograron avanzar. Uno de ellos fue la derogación de leyes importantes como la de Emergencia en Discapacidad y la de Financiamiento Universitario, que fueron rechazadas por la oposición. También se intentó eliminar beneficios como el régimen de zonas frías, que subsidia el gas en regiones frías, y el mecanismo de movilidad de las asignaciones familiares, que ajustaba automáticamente los montos según la inflación.

En concreto, se buscaba que la Asignación Universal por Hijo (AUH) deje de ajustarse automáticamente, lo que habría implicado un recorte en su valor real. Sin embargo, esa propuesta no prosperó y las leyes vigentes continuarán en marcha.

En resumen: ¿Qué significa todo esto?

El Presupuesto 2026 busca equilibrar las cuentas del Estado, recortando gastos en algunos programas y subsidios, pero asegurando que las partidas sociales crezcan en línea con la inflación. También contempla cambios en la gestión de la deuda y una economía que, según las proyecciones oficiales, tendrá más ingresos. Sin embargo, algunos de los recortes en programas de ayuda social y educación podrían afectar a quienes más lo necesitan, y las discusiones en el Congreso evidencian que todavía hay debates abiertos sobre cómo repartir mejor los recursos del Estado.