Un proceso que genera tensión en la provincia
Recientemente, se conoció una decisión que sacudió el mundo de la infraestructura en Buenos Aires. La empresa Aubasa, encargada de gestionar casi 1.000 kilómetros de rutas en el Atlántico, quedó afuera de una importante licitación para administrar unos 1.350 km de caminos en la provincia. La noticia llegó justo antes del fin de semana, y generó revuelo entre quienes buscan cuidar los recursos públicos y promover obras en la región.
¿De qué se trataba la licitación?
El Ministerio de Economía de la Nación lanzó una licitación internacional para que diferentes empresas puedan encargarse de la construcción, mantenimiento y explotación de varias rutas nacionales en territorio bonaerense. La inversión total prevista supera los 170 mil millones de pesos, y el objetivo es realizar obras en los próximos dos años, para luego comenzar a cobrar peajes en los tramos concesionados.
La licitación incluía rutas importantes, como la 5 (desde Luján hasta La Pampa), la 205 (entre Cañuelas y Bolívar), la 3 (de Cañuelas a Bahía Blanca), y la 226 (de Bolívar a Mar del Plata). Además, el proyecto también abarcaba el Acceso Sur, que conecta a las principales autopistas Riccheri, Newbery y Ezeiza-Cañuelas.
¿Por qué quedó fuera Aubasa?
La decisión de descalificar a Aubasa, la empresa estatal de la provincia, se conoció a través de un dictamen del ministro de Economía, Luis Caputo. La firma fue excluida por supuestamente no cumplir ciertos requisitos técnicos, aunque ellos alegan que esa decisión fue arbitraria y sin fundamentos claros.
Desde el gobierno bonaerense aseguran que las condiciones que se usaron para excluir a Aubasa no estaban en los pliegos originales y que, en realidad, se les pidió demostrar experiencia en obras mediante ejecución directa, algo que no estaba en los requisitos que ellos presentaron inicialmente. La provincia tiene previsto presentar una impugnación formal para defender su participación en el proceso y garantizar que todo se haga con transparencia y en igualdad de condiciones.
¿Qué significa esto en la pelea política?
Este enfrentamiento no es solo técnico, también refleja la disputa política en Argentina. La provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, acusa al gobierno nacional, liderado por Javier Milei, de querer favorecer a ciertos grupos económicos y de no respetar las reglas del juego. Además, denuncian que, en los últimos dos años y medio, el Estado nacional dejó de enviar unos 22 billones de pesos que corresponden a la provincia, fondos que son cruciales para mantener y mejorar las rutas y otros servicios públicos.
Por su parte, en Nación aseguran que la licitación busca transparencia y que todos los participantes cumplen con los requisitos necesarios. Sin embargo, las críticas y acusaciones cruzadas mantienen el clima tenso, mientras las autoridades bonaerenses preparan recursos para impugnar la decisión y seguir luchando por la participación de Aubasa en estos proyectos.
¿Qué sigue ahora?
Por ahora, la disputa continúa en los tribunales y en las calles. La provincia de Buenos Aires anunció que presentará una impugnación formal contra la resolución que dejó fuera a Aubasa y otras empresas. Además, en el territorio ya se preparan marchas y movilizaciones de intendentes y actores regionales que quieren que se respeten las reglas y se garantice la participación pública en estos proyectos que son clave para el desarrollo de la región.
Mientras tanto, las empresas que siguen en carrera, como Roggio-Chediak, Vial Agro-Fontana Nicastro, Panedile y otras, continúan en la competencia por uno de los negocios más importantes del país en infraestructura vial. La idea es que, en caso de ganar, puedan encargarse de mantener y ampliar estas rutas, generando empleo y mejorando la conectividad regional.
¿Por qué importa tanto esto?
Porque las rutas no solo sirven para transitar, son vitales para la economía y el desarrollo de la región. La forma en que se gestionan y los recursos que se invierten en ellas impactan directamente en la vida de millones de personas y en la posibilidad de que Argentina siga creciendo. La pelea entre el gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires revela también cómo las disputas políticas pueden influir en decisiones que afectan a todos.




