El clima y el Mundial 2026: un desafío que no pasa desapercibido

El próximo Mundial de fútbol, que se jugará en Canadá, México y Estados Unidos desde el 11 de junio de 2026, trae una gran preocupación: el calor extremo. Aunque la FIFA aún no tomó medidas, un informe reciente advirtió que más de una cuarta parte de los partidos podría disputarse en condiciones peligrosas para la salud de jugadores y espectadores.

¿Qué dice el informe y por qué importa? 🤔

El estudio, realizado por científicos del World Weather Attribution (WWA), alertó que de los 104 partidos planificados, al menos 26 podrían jugarse en temperaturas peligrosas. La clave está en una medida llamada WBGT —que evalúa el estrés térmico— que no debe superar los 26°C para que un partido sea seguro. Cuando los valores suben, el riesgo de golpes de calor, deshidratación y otras complicaciones aumenta para todos.

El caso de Argentina: ¿qué pasa con La Scaloneta? ⚽

La selección argentina, que jugará en Dallas, tiene un partido confirmado contra Austria el 22 de junio. Según los datos, hay un 100% de probabilidades de que esa jornada supere los 26°C WBGT, llegando incluso a los 28°C en algunos momentos. Lo que significa que, sin medidas especiales, los jugadores y la hinchada podrían estar en riesgo por temperaturas muy altas. Sin embargo, en ese estadio, el AT&T, habrá aire acondicionado y techo, lo que podría aliviar el calor.

Otros partidos de Argentina, como el de Jordania el 27 de junio en Dallas y el debut contra Argelia en Kansas City, también tienen riesgo de temperaturas elevadas. En Kansas City, el estadio no será techado, por lo que el calor será más intenso y difícil de controlar.

¿Y qué pasa después de la fase de grupos? 🌡️

Si Argentina avanza, podría jugar en Miami, donde las temperaturas también prometen ser elevadas —con un 100% de probabilidades de superar los 26°C— y en otros sitios como Atlanta, Kansas City y Nueva York, donde el riesgo disminuye un poco pero aún existe. En definitiva, el clima será un factor importante en la planificación y desarrollo del torneo.

¿Por qué ahora se habla tanto del calor? 🔥

El cambio climático tiene mucho que ver. Desde 1994, cuando Estados Unidos organizó su último Mundial, el riesgo de olas de calor extremas se duplicó. La ONU y expertos en clima alertan que los partidos en verano en EE.UU. serán aún más calurosos debido a este fenómeno global. Simon Stiell, secretario de Naciones Unidas para el Cambio Climático, expresó su preocupación y llamó a actuar con rapidez para proteger el deporte y a todos los que disfrutan de él.

¿Qué medidas se están tomando o podrían tomarse? 🛑💧

Por primera vez en la historia de los Mundiales, se implementará una pausa de hidratación de tres minutos en los partidos. Esto busca que los jugadores puedan rehidratarse y prevenir golpes de calor. Además, la FIFA y las autoridades deportivas están pendientes de los datos y estudios que puedan llevar a decisiones más concretas para cuidar la salud de todos.

¿Qué pasa con los partidos más peligrosos? ⚠️

Entre los encuentros con mayor riesgo, se destacan Alemania vs. Curazao en Houston, Países Bajos vs. Japón en Dallas, y Portugal vs. Uzbekistán en Houston, todos con un 100% de probabilidad de superar los 26°C WBGT. La mayoría de estos partidos se jugarán en horarios donde el sol pega fuerte y la humedad aumenta el estrés térmico.

¿Qué podemos esperar? 🤔

El calor será un desafío para todos los protagonistas del Mundial. La organización, los jugadores y los hinchas deberán estar preparados para las temperaturas extremas y las posibles complicaciones. La buena noticia es que algunos estadios tendrán aire acondicionado y techos, pero aún así, el clima puede jugar un papel importante en cómo se desarrolla el torneo.

Reflexión final: ¿estamos preparados para el cambio? 🌍

El cambio climático no es una amenaza lejana, ya está afectando eventos deportivos en todo el mundo. La discusión sobre el calor en el Mundial 2026 pone en evidencia que necesitamos tomar medidas urgentes para proteger el deporte, la salud y el medio ambiente. ¿Qué podemos hacer? Desde reducir emisiones hasta exigir que las organizaciones deportivas se comprometan con acciones sostenibles. El futuro del fútbol —y del planeta— está en nuestras manos.