La semana que mostró un repunte, pero ¿es suficiente?
La economía argentina tuvo una semana con buenas noticias en algunos indicadores, pero eso no significa que todo esté en calma. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) subió un 3,5% en marzo, después de una caída en febrero y enero. En el primer trimestre, la actividad económica fue un 1,7% mayor que en el mismo período del año pasado. Además, en abril, el país logró un récord en superávit comercial, con u$s2.711 millones. Sin embargo, estos números positivos en realidad encienden las alarmas.
¿Por qué no todo es color de rosa? ⚠️
Expertos de diferentes consultoras advierten que, aunque en marzo hubo una mejora, los primeros datos de abril muestran un escenario más complicado. La economía sigue funcionando a distintas velocidades, con sectores que todavía no logran recuperarse y otros que empiezan a mostrar signos de debilidad. Por ejemplo, la industria de la construcción, la metalurgia y la producción de autos están registrando caídas interanuales, lo que indica que el crecimiento de marzo podría ser solo una excepción temporal.
Desde grupos especializados, como Vectorial y Grupo SBS, alertan que la tendencia para abril no es alentadora. La actividad económica, en general, parece estar en una especie de montaña rusa, con meses de crecimiento y otros de retracción. Además, la cosecha de soja, que se vio afectada por las lluvias, también influye en estos números, ya que su demora impacta en el resultado final del EMAE.
¿Qué pasa con el futuro? 📊
Las perspectivas para el resto del año no son muy optimistas. Expertos de LCG proyectan que la economía crecerá menos del 3% en promedio durante 2026, impulsada solo por unos pocos sectores como petróleo, minería y agro. La demanda interna, que incluye consumo y compras, no logra recuperarse porque la gente tiene menos poder adquisitivo y el crédito sigue siendo escaso. Además, el aumento en la apertura comercial y un tipo de cambio relativamente alto llevan a que muchas compras se vuelquen a productos importados, lo que no ayuda a que la economía crezca de manera sólida.
El ajuste fiscal, ¿hasta cuándo? 💸
Una de las mayores preocupaciones es qué está pasando con las cuentas públicas. El Gobierno intenta mantener un superávit fiscal, pero cada vez se hace más difícil. En abril, el Estado volvió a registrar balances positivos, con un superávit primario de $632.844 millones y financiero de $268.103 millones. Sin embargo, estos números son mucho menores en términos reales respecto a años anteriores, y la recaudación tributaria cayó un 4,1% en comparación con el año pasado.
El gobierno ya tomó algunas decisiones para ahorrar, como reducir las zonas frías y brindar subsidios en zonas cálidas, lo que ahorraría unos $272.000 millones. Pero estas medidas tienen un costo social alto y no resuelven las raíces del problema. La recaudación no repunta y los gastos, especialmente en subsidios y salarios, siguen creciendo, en parte por la indexación por inflación de muchos gastos públicos.
¿Qué puede hacer el gobierno? 🤔
Desde los analistas, se dice que para mejorar las finanzas públicas, el camino pasa por reactivar sectores rezagados y crear más empleo formal. Esto ayudaría a aumentar los ingresos del Estado. Pero, por ahora, el margen para hacer recortes en gastos es limitado. Los recortes en salarios o subsidios podrían ser necesarios, pero también implicarían más recesión y dolor social.
La clave, entonces, será encontrar un equilibrio entre reducir gastos y estimular la economía para que la recaudación suba de forma sostenida. Sin dudas, el escenario para los próximos meses será de mucha atención, con una economía que aún tiene mucho por mejorar, pero que también enfrenta límites claros en sus recursos.




