El riesgo de que los conflictos políticos terminen en los tribunales ⚖️

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, alertó sobre un fenómeno que cada vez se vuelve más común en Argentina: la judicialización de debates políticos. Es decir, cuando temas importantes dejan de discutirse en el Congreso o en las calles, y terminan en manos de los jueces. Para Rosatti, esto no ayuda a que el país tenga estabilidad ni avance en sus reformas.

¿Qué es la judicialización y por qué preocupa?

La judicialización sucede cuando conflictos políticos y sociales se llevan a los tribunales en lugar de resolverse con diálogo y decisiones políticas. Por ejemplo, Rosatti mencionó que, en los últimos tiempos, diferentes sectores han pedido que la justicia declare inconstitucionales leyes clave, como la reforma laboral o las leyes que regulan ciertos aspectos del gobierno de Javier Milei. Aunque no nombró casos específicos, dejó en claro que este camino no favorece una solución definitiva ni contribuye a la estabilidad del país.

¿Cómo comparan Argentina y Estados Unidos en esto?

Para entender la dimensión del problema, Rosatti comparó la cantidad de sentencias emitidas en ambos países. La Corte Argentina, en promedio, dicta entre 8.000 y 15.000 fallos anuales, mientras que la Corte de EE.UU. solo unas 70. Esto refleja que en Argentina, los conflictos terminan en la justicia mucho más seguido, y muchas veces en una especie de círculo sin fin donde los casos vuelven a abrirse o a discutirse en diferentes instancias.

¿Por qué se da esta tendencia?

Rosatti explicó que en la cultura argentina está muy instalada la idea de cuestionar todo y de no aceptar las decisiones en primera instancia. La gente, y también algunos sectores políticos, prefieren llevar los temas a la justicia, en lugar de buscar soluciones en el Parlamento. Esto genera que muchas discusiones importantes se dilaten, y que las decisiones judiciales sean las que definan asuntos que deberían resolverse con leyes y debates políticos.

¿Qué pasa con la selección de jueces?

El presidente de la Corte también habló sobre el proceso para elegir a los jueces. Mencionó que están en marcha reformas para mejorar el sistema de selección, pero que aún avanza lentamente. Además, resaltó que en Argentina está prohibido que los jueces sean elegidos por voto popular, y que su estabilidad está garantizada siempre y cuando mantengan una buena conducta, según lo establecido en la Constitución.

¿Qué dice Rosatti sobre la economía y la Constitución?

Durante una charla en un evento llamado ExpoEFI, Rosatti expresó que emitir dinero sin respaldo, algo que puede ser una tentación en momentos de crisis, es inconstitucional. La Constitución argentina prohíbe esa práctica, y la mejor manera de fortalecer la economía y la institucionalidad del país es respetando y aplicando siempre la Constitución al pie de la letra.

¿Por qué la Constitución es clave?

El juez resaltó que muchas leyes y decisiones pueden obstaculizar inversiones o generar inseguridad jurídica, pero todo eso puede evitarse si se respeta la Constitución. Por ejemplo, aclaró que la emisión incontrolada de dinero no solo es un problema económico, sino también institucional, ya que la Constitución manda defender el valor de la moneda y no emitir sin respaldo.

¿Qué se puede hacer para mejorar?

Rosatti insistió en que la clave está en volver a las reglas del juego. Los jueces interpretan las leyes, pero no las inventan. Las discusiones sobre cambios en las leyes deben hacerse en el Congreso y no en los tribunales. La secuencia ideal, dijo, es que primero se debate y se vota en el Parlamento, y después los jueces aplican esas leyes. Cuando esto no pasa, y los casos se judicializan sin necesidad, se genera un ciclo que solo complica las cosas.

En resumen, ¿qué nos deja esto?

La principal reflexión que deja Rosatti es que la estabilidad y el crecimiento del país dependen en buena medida de respetar las instituciones y la Constitución. La judicialización excesiva puede ser un obstáculo para avanzar en reformas, en la economía y en la construcción de una Argentina más sólida y predecible.