¿Qué pasó exactamente?
Este miércoles, en una reunión a puertas cerradas en el Senado, se conformó la Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia. La sorpresa fue quién quedó al frente: Sebastián Pareja, un diputado de confianza de la coalición de Javier Milei, fue designado como presidente de esta comisión clave para controlar la SIDE y los gastos reservados de los servicios de inteligencia.
¿Por qué es importante esta comisión?
La Bicameral de Inteligencia tiene la tarea de vigilar cómo se manejan los fondos reservados y evaluar la ejecución del Plan de Inteligencia Nacional. Es una especie de control interno, y por eso sus reuniones son secretas. Solo pueden participar los legisladores que la integran, además de personal autorizado y, en algunos casos, invitados con confidencialidad.
¿Quién es Sebastián Pareja?
El diputado de La Libertad Avanza fue el elegido para presidir la comisión, reemplazando a otros nombres que estaban en la lista. Pareja agradeció en Twitter la confianza de Karina Milei y Javier Milei, asegurando que trabajará para fortalecer los organismos de inteligencia y defender su misión original. Aunque no es un nombre muy conocido en la política, su designación indica una intención de poner en marcha cambios en una de las áreas más delicadas del Estado.
¿Cómo se decidió esta designación?
Originalmente, la bancada de La Libertad Avanza había prometido la presidencia a Cristian Ritondo, del PRO. Pero Karina Milei, hermana de Javier, decidió que fuera Pareja quien ocupe ese cargo. La movida le permite a Milei tener control sobre la SIDE, que actualmente está dirigida por Cristian Auguadra y se encuentra en medio de enfrentamientos internos, en especial con Santiago Caputo, un hombre cercano a la Casa Rosada.
La reunión contó con la presencia de legisladores de diferentes bancadas, pero sin Ritondo, quien no asistió. La mayoría logró imponer a Pareja, con apoyo de aliados del PRO, la UCR y bancadas federales, dejando de lado a la oposición tradicional.
¿Y qué pasó con las internas y las peleas?
El encuentro fue breve y cargado de tensión. Martín Soria, senador de Unión por la Patria y ex ministro de Justicia, se hizo presente solo para reclamar que su bancada está sub-representada: dice que le corresponden dos lugares y no uno. Tras su reclamo, decidió irse del lugar, dejando la reunión con un sabor a disputa interna.
Mientras tanto, los tres diputados de esa bancada (Rodolfo Tailhade, Agustín Rossi y Ramiro Gutiérrez) propusieron que uno de ellos ocupara la vicepresidencia. Sin embargo, las bancadas aliadas al oficialismo lograron imponer en ese cargo a Martín Goerling, del PRO.
¿Una historia de luchas internas?
La elección de la presidencia en la Bicameral no fue sencilla. Hace dos años, el cargo era para Victoria Villarruel, pero en aquel momento, la Casa Rosada intentó imponer a Edgardo Kueider, un senador del Frente de Todos. La pelea terminó con la oposición, en especial los seis legisladores de Unión por la Patria, uniéndose a otros disidentes de la UCR y logrando que el cargo se quede en manos de Martín Lousteau, un radical que presidió los últimos dos años.
¿Qué sigue ahora?
La reunión finalizó sin definir los pasos a seguir, pero acordaron volver a juntarse en 15 días para evaluar con qué temas avanzar. Uno de los asuntos pendientes es el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que modificó el Sistema de Inteligencia Nacional, un tema que generó mucha polémica el verano pasado y sobre el cual la oposición amenazó con bloquearlo en el Congreso.
Más comisiones, más peleas
Además de la Bicameral de Inteligencia, el Congreso conformó otras tres comisiones. La de Trámite Legislativo, que discute los DNU del Gobierno, quedó en manos de la senadora María Belén Montes de Oca; otra sobre los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes con la diputada Vilma Bedia, y la de Seguridad Interior, donde fue elegido Santiago Pauli.
Todo esto muestra cómo en la política argentina, las internas y los movimientos de poder siguen marcando la agenda del Congreso, con decisiones que pueden tener impacto en áreas clave del Estado.




