La realidad detrás de las compras: menos volumen, más ajuste
En Argentina, aunque la inflación parece estar desacelerando, el consumo de productos básicos no levanta cabeza. En noviembre, las ventas en los supermercados cayeron un 1,8% comparado con octubre y solo un 0,1% respecto al mismo mes del año pasado. ¿Qué significa esto? Que, a pesar de que los precios suben menos, las familias siguen comprando menos cantidad y ajustando cada peso que gastan.
¿Qué pasa con los precios y los salarios? 💸
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que en noviembre la inflación mensual fue del 2,5%, acumulando casi un 28% en todo el año. Aunque esto suena a una buena noticia, no ayuda a que las familias puedan gastar más. Los salarios todavía no lograron recuperarse del todo tras los ajustes económicos y la recesión del primer semestre, lo que significa que muchas personas tienen menos plata para gastar en cosas básicas.
Además, hay más precariedad laboral, y los gastos fijos, como alquiler, servicios y deudas, compiten con lo que se puede destinar a la compra de alimentos y otros productos. Como resultado, las compras ahora son más frecuentes, pero mucho más pequeñas: menos productos en cada compra, menor stock en casa y una tendencia marcada a elegir marcas económicas, promociones y tamaños más chicos.
¿Qué productos y canales están más afectados? 🛒
El fenómeno, llamado «downtrading» (o bajada de nivel de consumo), afecta casi todas las categorías. Los comercios de cercanía y los autoservicios independientes sufren más, ya que no tienen tanta capacidad para ofrecer descuentos agresivos. En cambio, las grandes cadenas logran mantener sus ventas con promociones, acuerdos con proveedores y facilidades de pago. Sin embargo, en volumen, la caída sigue siendo fuerte, y el consumo total en los supermercados sigue en bajada.
Por otro lado, las compras online aumentan en algunas categorías como perfumería y farmacia, pero aún no logran compensar la retracción general del consumo masivo.
El humor del consumidor y su impacto en las ventas 🧠
Un informe de NielsenIQ indica que, aunque las expectativas mejoraron y la inflación desaceleró, las ventas no reaccionaron como se esperaba. El consumo de bienes de rápida rotación subió solo un 2% en 2025, tras una caída del 16% en 2024. La incertidumbre electoral y la lenta recuperación del ingreso real hacen que las familias sean cada vez más cautelosas con su plata.
En noviembre, el índice de precios al consumidor alcanzó los 46 puntos, con una suba mensual del 9%, especialmente en el interior del país. Sin embargo, los salarios siguen siendo la principal limitación para gastar. Los hogares de ingresos medios y bajos sienten más la presión y deben hacer malabares para llegar a fin de mes.
¿Qué canales están ganando terreno? 🚶♀️🚶♂️
Mientras que los grandes supermercados luchan por mantener sus ventas, los autoservicios independientes y los comercios de cercanía están mostrando un crecimiento del 6% en los últimos meses. La clave: precios más bajos y tickets más pequeños. En octubre, la canasta en autoservicios fue un 10% más barata que en los supermercados, lo que empuja a la gente a comprar allí en lugar de en los grandes supermercados.
De cara a 2026, las perspectivas no son muy optimistas. Los analistas creen que la recuperación será lenta y dependerá de que los ingresos mejoren de forma gradual, que la economía se estabilice y que los consumidores vuelvan a confiar en que pueden gastar sin preocuparse tanto por cada peso.
Resumen: menos consumo, más cautela y un cambio en cómo compramos 🛍️
Así, el consumo en Argentina sigue siendo un reflejo de la situación social y económica del país. La gente compra menos, con menos dinero y más cuidado, buscando siempre las promociones y las opciones más baratas. Aunque la inflación parece estar más controlada, el desafío ahora es que los salarios y la economía en general puedan recuperarse para que las familias vuelvan a gastar con mayor confianza.




