Una noche con palabras fuertes y mucho debate en Cosquín 🎶

El Festival Nacional de Folklore de Cosquín, uno de los eventos más importantes de la cultura argentina, fue escenario de una presentación que no pasó desapercibida. La cantante, compositora y guitarrista Luciana Jury, conocida por su estilo musical que fusiona lo folklórico con toques de rock, dio un show que quedó marcado por un discurso político y una reacción que sorprendió a todos.

¿Quién es Luciana Jury? 🎸🎤

Luciana Jury nació en Buenos Aires y tiene sangre artística en sus venas: su papá es el escritor y cineasta Jorge Zuhair Jury, y su tío fue Leonardo Favio. Desde chica, se interesó por la música folklórica argentina y latinoamericana, influencias que aprendió en su familia. Aunque empezó su carrera cantando rock, en 2003, encontró su camino en el folklore con fusiones que la hacen única. Además, grabó con Gabo Ferro y recorrió varios países, llevando su música más allá de las fronteras argentinas. Tiene cinco discos en su haber y ha trabajado con destacados músicos, consolidándose como una voz personal en el mundo del folklore.

La polémica en Cosquín: un discurso que dividió

Todo empezó cuando Luciana Jury fue la segunda artista en subir al escenario esa noche, justo antes del cierre con Abel Pintos. La artista inició su show con una fuerte crítica al capitalismo, que quedó plasmada en la interpretación de su canción «Vuele bajo». La letra, que originalmente decía «sigue siendo niño y en paz dormirás, sin guerras ni máquinas de calcular», fue modificada por Jury para incluir frases como «sin guerras, ni genocidios, conspiraciones para el lado del mal, traiciones, incendios provocados por la angurria capitalista, extractivismo obsceno ni máquinas de calcular».

En un momento más intenso, cambió la letra otra vez para decir que «Dios quiera que el hombre pudiera volver a ser niño un día para comprender que está equivocado si piensa encontrar en una chequera o criptomoneda la felicidad». La intención parecía ser promover un mensaje crítico hacia las desigualdades del sistema y la búsqueda de una felicidad auténtica, alejada del dinero y las apariencias.

Reacción del público y silbidos 🚫🎶

Pero no todos estaban de acuerdo. Apenas unos minutos después de comenzar su actuación, Luciana fue abucheada y silbada por parte del público. La gota que rebasó el vaso fue cuando invitó a subir al escenario a Susy Shock, una poeta que se define como «travesti sudaka». Jury expresó que, en estos tiempos de violencia y miedo, lo que más necesita la gente es no estar sola y formar comunidad, palabras que no cayeron bien en algunos asistentes.

Susy, por su parte, agradeció la oportunidad y agregó que lo que hacen es un folklore que no se deja comprar ni someter por el poder. La respuesta del público fue aún más hostil: silbidos y abucheos que marcaron claramente su rechazo a lo que consideraron una postura política incómoda en un festival tradicionalmente dedicado a la música folklórica.

¿Qué pasó después? 💬🤔

Luego de unos minutos de tensión, Jury preguntó al público si la estaban pasando bien, y la respuesta fue un rotundo «Nooo». Al terminar su presentación, la cantante dialogó con varios medios y defendió su derecho a expresarse. Aseguró que, aunque no coincidiera con la reacción del público, valoraba la libertad de opinión y creía que lo importante era mantenerse fiel a sus ideas.

¿Por qué importa esto? 🔥

Lo que sucedió en Cosquín pone en evidencia cómo las expresiones políticas en eventos culturales pueden generar controversia. La reacción del público muestra que, aunque la música folklórica suele estar ligada a tradiciones y costumbres, también puede ser un espacio para expresar ideas políticas y sociales, incluso si eso genera rechazo o incomodidad en algunos. La noche quedó marcada como un ejemplo de cómo la cultura y la política a veces se cruzan en un escenario que, en teoría, debería ser solo música y alegría.