¿Qué pasó con la sala de periodistas en la Casa Rosada?

Este lunes, la Casa Rosada volvió a abrir su sala destinada a los periodistas, después de 11 días de cierre. La sala, que habitualmente usan los medios para cubrir las actividades del gobierno, fue cerrada en un hecho sin precedentes en la historia democrática argentina. Pero no fue solo un regreso: las autoridades implementaron medidas más estrictas para controlar quién entra y qué puede hacer adentro.

¿Por qué la cerraron en primer lugar?

El cierre se produjo tras una denuncia de Casa Militar, que depende de la Secretaría General, por presunto espionaje contra el canal TN. Según la denuncia, las cámaras del programa «¿Y mañana qué?» habrían tomado imágenes de pasillos internos de Balcarce 50, algo que el Gobierno consideró una invasión a la privacidad y a la seguridad del palacio presidencial. Aunque la conductora del programa, Luciana Geuna, afirmó que habían avisado previamente sobre la grabación usando anteojos inteligentes, el cierre de la sala fue una respuesta a esa supuesta invasión.

¿Qué cambios se hicieron en la reapertura?

El regreso de los periodistas no fue igual que antes. Ahora, las acreditaciones tienen restricciones: ya no podrán pasear por ciertos pasillos o áreas prioritarias, como el Patio de las Palmeras o el Salón de los Bustos, donde habitualmente ingresan figuras como Javier y Karina Milei. Además, colocaron vidrio esmerilado en algunas ventanas para impedir que se vea a quienes transitan por esos pasillos.

También modificaron la forma de ingresar. Ahora, los periodistas deben hacerlo por una puerta en Balcarce 78, casi en la esquina con Hipólito Yrigoyen. Antes, usaban un portón en Balcarce 24. Para acreditar su identidad, deben mostrar su credencial de prensa, que será registrada por personal de Casa Militar, y pasar por un scanner de seguridad. Al terminar, deben repetir este procedimiento y, en la mayoría de los casos, entregar su credencial.

¿Qué dicen las reglas nuevas?

Las nuevas normativas están basadas en una resolución del 13 de mayo de 2025, de la subsecretaría de Comunicación. Entre otras cosas, establecen un «código de vestimenta» formal para asistir a las conferencias, y limitan la circulación de los periodistas a los espacios estrictamente necesarios para su tarea. Solo podrán moverse por las áreas autorizadas y no en pasillos, oficinas o despachos que no tengan permiso explícito.

Además, en estas reglas se prevén sanciones para quienes incumplan estas restricciones, considerando esas acciones como «faltas graves».

¿Qué opinan desde el gobierno?

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, dijo que estos protocolos están en revisión y que, a medida que Casa Militar confirme que los controles funcionan y no hay riesgo de nuevas filmaciones, las restricciones podrán aliviarse. Por ahora, la seguridad y la protección del Presidente parecen ser prioridad, aunque para los periodistas, estas medidas hacen más difícil su trabajo y limitan su acceso a ciertos espacios.

¿Qué impacto tiene todo esto?

El regreso de la sala de prensa en la Casa Rosada, aunque con reglas más estrictas, marca un cambio en la relación entre el gobierno y los medios de comunicación. La tensión por el control de la información y la seguridad en un contexto político tan complejo está en el centro de la escena. Solo el tiempo dirá si estas nuevas restricciones logran equilibrar la protección institucional con el derecho a informar y a acceder a la fuente de noticias.