Un clásico caliente en el Nuevo Gasómetro 🔥
El partido entre San Lorenzo y Huracán, uno de los clásicos más tradicionales del fútbol argentino, terminó en un verdadero escándalo. Todo comenzó a los 12 minutos del segundo tiempo, cuando Jordy Caicedo, delantero de Huracán, anotó su segundo gol de la tarde. Pero lo que parecía un festejo más se convirtió en un momento que encendió aún más la pasión en el estadio.
Después de marcar, Caicedo saltó los carteles publicitarios, se paró frente a la tribuna y se llevó las manos detrás de las orejas en una celebración que muchos interpretaron como provocadora. La escena no cayó bien en los jugadores de San Lorenzo, que reaccionaron de inmediato. Emiliano Amor fue el primero en encararlo, y rápidamente se sumaron Nicolás Tripichio y Orlando Gill. La tensión fue en aumento y, en cuestión de segundos, la disputa se convirtió en una gresca que duró varios minutos.
¡Se armó la pelea! 👊
Los futbolistas no solo se enfrentaron entre ellos, sino que también intentaron proteger a sus compañeros. Huracán, por su parte, salió a defender a Caicedo, y el enfrentamiento entre ambos planteles se intensificó. La situación fue tan grave que el árbitro Darío Herrera tuvo que intervenir para separar a los jugadores y tratar de calmar los ánimos.
El episodio que cambió el partido: la agresión de Gill a Blondel 🚩
En medio del tumulto, ocurrió un hecho que marcó un antes y un después. Orlando Gill, arquero de San Lorenzo, se cruzó con Lucas Blondel, defensor de Huracán, y le dio un cabezazo en la cara. Blondel cayó al suelo, tomándose la cara, y aunque en un primer momento el árbitro no vio la acción y le mostró tarjeta amarilla a Gill, desde el VAR se revisó la jugada. Tras observar las imágenes en el monitor, el árbitro cambió su decisión y expulsó a Gill por la agresión.
El final del partido y las disculpas de Caicedo 🙏
Una vez que la tensión se calmó, Caicedo fue retirado rápidamente hacia los vestuarios, todavía con el enojo en el aire. Algunos jugadores de San Lorenzo incluso intentaron seguirlo, todavía molestos por su celebración provocadora. Pero, pasado el tiempo, Caicedo salió a hablar y pidió disculpas públicamente. Reconoció que su festejo no fue apropiado y explicó que fue una reacción de euforia tras marcar el gol. «No me caracteriza esa actitud. Quise competir y jugar, pero no fue correcto», dijo el delantero ecuatoriano, intentando ponerle fin a un episodio que quedó en la memoria de todos los que vieron el partido.
Un clásico que dejó más que goles ⚽🧨
Lo que empezó como un partido más, terminó siendo una historia de tensión y peleas en el fútbol argentino. La celebración provocadora de Caicedo y la agresión de Gill marcaron un capítulo que generó mucho revuelo en las redes y en los medios deportivos. La jornada dejó en claro que, en el fútbol, las emociones a veces pueden desbordar y transformar un clásico en un verdadero espectáculo de pasión, pero también de violencia.




