En un escenario que parecía tranquilo, la calma se rompió de golpe cuando Gustavo Costas apareció en la sala de prensa del estadio José María Minella, en Mar del Plata. Sin hacer muchas preguntas y con un semblante serio, el entrenador decidió salir a hablar en un acto que sorprendió a todos. Su mensaje fue directo y duro: este fue uno de los peores partidos desde que llegó.
Un monólogo sin vueltas: ¿Qué dijo Costas? 💥
Con pocas palabras, pero muy claras, Costas afirmó que no se puede jugar de esa manera. La causa del mal rendimiento, según él, no es solo táctica, sino una cuestión de actitud. «No es un problema táctico, es un problema de actitud», repitió, visiblemente molesto por el empate ante Aldosivi, un equipo que no había ganado en todo el torneo y que hacía más de nueve horas que no había marcado goles.
El técnico también reconoció que quedó mal con todos, incluyendo a los hinchas que los apoyaron pese a las derrotas anteriores. Y, con ese tono, dejó en claro que la situación requiere cambios y que analizará cómo seguir adelante. La frase que más resonó fue: «Vamos a ver cómo seguimos».
¿Qué significa el «cómo seguimos»? 🔍
Fuentes cercanas a la institución aclaran que esa expresión no apunta necesariamente a su continuidad como entrenador, sino a una revisión dentro del vestuario y del plantel. Costas ya había mencionado antes que el problema no es solo táctico, sino de compromiso. La realidad es que algunos jugadores no están dando todo en la cancha, y eso quedó en evidencia en los últimos partidos.
El ejemplo más claro fue la salida de Santiago Sosa, capitán del equipo, que tuvo uno de sus peores partidos en mucho tiempo. Sosa, que siempre termina en la cancha salvo por lesiones, no fue su mejor versión y generó dudas. Además, hay otros casos que complican el ambiente: Agustín García Basso quiso irse a San Lorenzo y lo dejó en claro a través de su representante. Aunque no hubo acuerdo, su rendimiento en los últimos partidos fue pobre y terminó expulsado en Mar del Plata.
Otro caso que generó repercusiones fue el de Marcos Rojo. El ex River, que también fue expulsado en el último encuentro, pidió perdón públicamente, pero la jugada no convenció a nadie. La incertidumbre sobre su futuro en el club crece día a día.
El clima en el vestuario y la presión interna 😬
Las lesiones también jugaron su papel en la caída del rendimiento del equipo. Santiago Solari, Gastón Martirena e Ignacio Rodríguez se quedaron en Buenos Aires, y la situación interna se complicó aún más. Uruguay, por ejemplo, fue otro de los que pidió disculpas tras mostrar enojo cuando le bajaron la oferta de Gremio por su pase. La sensación en el vestuario es que algunos jugadores quieren irse y que la relación con el técnico no está en su mejor momento.
Un dirigente cercano afirmó que Costas sabe cómo manejar estas situaciones, y confía en que todo esto se podrá revertir. Sin embargo, la necesidad de reforzar el equipo en junio y mejorar la infraestructura del club, como el predio de Ezeiza y el estadio, se vuelve cada vez más urgente. El propio técnico ya habló de la incorporación de refuerzos, lo que deja entrever que la directiva también está pensando en cambios.
¿Seguirá Costas o habrá cambios? ⚖️
Por ahora, el técnico no tiene intención de irse. En su entorno aseguran que si dependiera de él, se quedaría en Racing toda la vida. Diego Milito, uno de los referentes del club, también le dio apoyo y respaldó su trabajo. El presidente del club, por su parte, también habló con los jugadores y les pidió cumplir con los objetivos, que incluyen clasificar a los playoffs y avanzar en la Copa Sudamericana.
Lo que sí está claro es que el próximo partido contra Barracas Central puede ser clave. La presión aumenta y cada punto cuenta más que nunca. La historia reciente muestra que una jugada en un penal contra Independiente marcó el inicio de la crisis para el equipo. La derrota y el mal rendimiento se acumularon, y ahora todo parece depender de los próximos resultados.
¿Qué pasa con la hinchada y el futuro del equipo? ⚽🤔
Las redes sociales y los hinchas en las calles no dejan de expresar su malestar. La situación interna, las expulsiones y las decepciones recientes alimentan la incertidumbre. La esperanza está puesta en que Costas pueda revertir la situación, pero la realidad es que la presión para sumar puntos y mejorar la actitud dentro del vestuario es cada vez mayor.
En definitiva, el técnico y el club enfrentan un momento difícil. La clave está en cómo reaccionan en los próximos partidos y si logran recuperar ese espíritu que alguna vez los llevó a ser competitivos. Mientras tanto, la duda sobre el futuro y el rumbo del equipo sigue en el aire, y la cuenta regresiva para un nuevo capítulo en la historia de Racing ya empezó.




