Un asesinato que sacude a José C. Paz y a la política local

En la noche del lunes, la tranquilidad en José C. Paz se vio rota por un hecho dramático: la muerte de Elías Ojeda, un joven de 23 años que fue asesinado en un intento de robo. Todo ocurrió en la intersección de Polonia y Piñero, cuando Elías volvía a su casa tras ir al gimnasio. Dos motochorros disfrazados de delivery lo abordaron, le dispararon y le robaron su moto. Minutos después, el joven fue llevado de urgencia al Hospital Mercante, pero lamentablemente no pudo sobrevivir.

Elías Ojeda

¿Una muerte que pone en jaque la seguridad y la política?

Este hecho trágico no solo conmocionó a la comunidad, sino que también encendió las alarmas en la política local. La Municipalidad de José C. Paz publicó un comunicado en el que expresaron su profundo pesar por la pérdida de Elías y enviaron su apoyo a la familia. Pero lo que llamó la atención fue el fuerte reclamo que hicieron al gobierno provincial, liderado por Axel Kicillof.

Desde la Municipalidad, que en ese momento está a cargo Lorena Espina en reemplazo del intendente en uso de licencia, Mario Ishii, pidieron públicamente que Kicillof refuerce la seguridad en todo el territorio bonaerense, con énfasis en su distrito. Argumentaron que, pese a los esfuerzos propios y recursos que destina el municipio, la situación de inseguridad requiere acciones inmediatas y que la responsabilidad recae en el gobierno provincial.

Reclamo de seguridad en José C. Paz

Una pelea que trasciende lo local: la política en el centro

Este reclamo se suma a otros desencuentros entre el municipio y la Provincia. Desde hace tiempo, Mario Ishii, que actualmente está en el Senado bonaerense, mantiene una postura crítica hacia Kicillof. En abril pasado, Ishii impulsó un proyecto para declarar la emergencia alimentaria en el distrito, un tema sensible en medio de la crisis económica que atraviesa la Argentina. Sin mencionar a nivel nacional, el proyecto buscaba aliviar la situación de las familias vulnerables, pero generó una respuesta del Ejecutivo provincial que lo acusó de hacer «ruido mediático» y buscar protagonismo.

Por otra parte, en ese mismo período, Kicillof suspendió durante 90 días un programa de ayuda alimentaria llamado MESA, que distribuía canastas con comida a niños en escuelas públicas. Luego, la suspensión se extendió hasta enero de 2027. Desde el municipio, Ishii criticó duramente esa decisión, acusando a quienes hacen «ajuste con la comida de los pobres». Desde la provincia, en cambio, responsabilizaron a la Nación, vinculando la suspensión a la reducción de fondos nacionales que aportaba el programa.

¿Un conflicto político que se profundiza?

En medio de estos enfrentamientos, la muerte de Elías Ojeda se convirtió en un símbolo de la inseguridad que vive el distrito y, también, en un reflejo de las tensiones políticas que atraviesan a la provincia. La demanda del municipio por mayor seguridad y los enfrentamientos con el gobierno provincial evidencian que, más allá de los hechos criminales, hay una disputa de fondo por quién tiene la responsabilidad de proteger a los ciudadanos.

Mientras tanto, en las calles de José C. Paz, los vecinos siguen viviendo con miedo, esperando que las autoridades encuentren soluciones reales. La muerte de Elías no solo deja una familia en duelo, sino también una pregunta abierta: ¿quién tiene que hacerse cargo de la seguridad en tiempos donde las calles parecen cada vez más peligrosas?

¿Qué sigue ahora?

Por ahora, las autoridades locales exigen a Kicillof que actúe de inmediato y refuerce la seguridad en la provincia. La tensión parece lejos de calmarse, y la comunidad pide respuestas y acciones concretas. La historia de Elías Ojeda se suma a una larga lista de víctimas en una lucha por un distrito más seguro y una política que escuche y actúe.