Una historia que cruza generaciones

Después de casi 16 años, Juan José Campanella vuelve a la pantalla grande con una película que promete emocionar y hacer reflexionar. ¿La razón? Parque Lezama, su más reciente trabajo, que llega ahora a Netflix, y que además es una adaptación de su exitosa obra de teatro.

¿De qué trata?

La historia se desarrolla en el emblemático parque de San Telmo, en Buenos Aires, y gira en torno a dos ancianos con vidas muy distintas pero conectadas por sus historias y pensamientos. Por un lado, está León Schwartz (Luis Brandoni), un militante comunista que no pierde las ganas de contar sus anécdotas y defender sus ideales. Por otro, Antonio Cardozo (Eduardo Blanco), un tipo más relajado, que prefiere pasar sus días sin preocupaciones y que, en el fondo, tiene una visión más conformista de la vida.

La película se enfoca en los contrapuntos entre ambos personajes, que en su día a día en el parque, con sus historias y opiniones, revelan diferentes maneras de entender la vida. La trama también incluye un incidente que involucra a la hija de León, Clarita, y a un narcotraficante, lo que agrega tensión y drama a la historia.

¿Por qué es especial?

Campanella, que no dirigía una película en Argentina desde 2010 (año en que ganó su Oscar con El secreto de sus ojos), optó por mantener en la pantalla a los actores que conoció en el teatro: Luis Brandoni y Eduardo Blanco. Ambos actores ya habían realizado más de 1.170 funciones juntos en el escenario, por lo que conocen sus personajes a la perfección.

Lo interesante es que en esta versión cinematográfica, el director apuesta mucho por el poder de las palabras y los primeros planos, que en el teatro no se podían apreciar igual. La película rescata esas conversaciones y diálogos que en el escenario eran más fáciles de escuchar, pero en la pantalla cobran una nueva dimensión, llena de detalles y expresiones.

El escenario y las nuevas caras

La historia originalmente transcurría en el parque, y allí mismo se filmó toda la película, en las calles de San Telmo. Además, en esta versión, se sumó Agustín Aristarán, conocido como «Soy Rada», quien interpreta a Gonzalo Menéndez Roberts, un propietario que trata de convencer a Antonio de que deje el edificio y se retire. La incorporación de Aristarán aporta frescura y nuevas energías a la trama.

Por otro lado, la relación entre León y Antonio, que en el teatro se basaba en diálogos llenos de humor y tensión, en el filme se mantiene en una puesta en escena cuidada por Campanella, que maneja con precisión los tiempos y encuadres, logrando transmitir toda la esencia de la obra original.

Un trabajo que refleja la historia argentina

La película se presenta como un testimonio del teatro que marcó un hito en Argentina, con un enfoque que prioriza el diálogo y las emociones por sobre las imágenes. La elección de no mostrar ciertos detalles, como el edificio de Antonio o la relación con su hija, permite que la historia fluya con mayor intensidad y sencillez.

Para los fans de la obra, la película es una oportunidad de revivir esos personajes y sus historias, pero en un formato diferente. Para quienes aún no la vieron en teatro, es una introducción a un relato que combina humor, reflexión y un profundo sentido de identidad latinoamericana.

¿Qué sigue para Campanella?

Tras su paso por Argentina, Campanella sigue enfocado en series en Estados Unidos, dejando el cine nacional un poco de lado en los últimos años. Sin embargo, con Parque Lezama, demuestra que sigue siendo un director capaz de transformar historias en piezas cinematográficas que dejan huella.

La película ya está disponible en Netflix desde hace dos semanas y promete ser uno de los temas de conversación en los próximos días. En ella, se combina la nostalgia del teatro con la magia del cine, logrando un producto que invita a reflexionar sobre la vida, los ideales y las historias que compartimos en los espacios públicos y privados.