Un vínculo fuerte con el fútbol desde sus inicios
El Indio Solari, uno de los íconos más grandes de la música argentina, falleció este viernes a los 77 años en su casa de Parque Leloir. Pero más allá de su historia musical, su relación con el fútbol fue profunda y constante. Desde sus primeros años en La Plata, el artista disfrutaba jugar al fútbol con amigos y familiares, y esa pasión lo acompañó toda su vida.
Los escenarios y los estadios: un cruce de pasiones
Con su banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el Indio llevó su música a distintos estadios del país y de la región. Entre los lugares que visitaron estaban el Tomás Ducó en Parque Patricios, el Monumental de Núñez, el estadio de Boca en La Bombonera, y otros en Montevideo, Córdoba, Santa Fe y Mar del Plata. En 1982, incluso, tocaron en un festival en Excursionistas, en el Bajo Núñez, en un evento llamado Pan Caliente. Estos recitales quedaron marcados en la historia del rock y del fútbol argentino, ya que la banda logró que sus canciones se convirtieran en un símbolo para los hinchas, que colgaron banderas con fragmentos de sus letras en las tribunas.
Más que un fanático: un jugador aficionado apasionado
El amor del Indio por el fútbol también fue personal. Desde chico, en La Plata, jugaba con amigos y disfrutaba de la cancha. Aunque en sus años como futbolista aficionado era un defensor duro y un poco áspero, siempre destacó por su amistad con quienes jugaban bien. En su autobiografía, «Recuerdos que mienten un poco», contó que en una oportunidad se lesionó los meniscos mientras jugaba con sus sobrinos y decidió dejar de jugar formalmente para cuidarse. Hasta ese momento, disfrutaba simplemente de la cancha y del deporte, sin muchas pretensiones.
Su admiración por el fútbol y sus ídolos
Con el paso del tiempo, su fanatismo se fue ampliando y en la adultez se convirtió en un ferviente admirador del talento del futbolista Juan Román Riquelme. El Indio incluso llegó a escribirle un poema dedicado a él, donde expresaba su respeto y admiración por el jugador del club Boca Juniors. En sus redes sociales, también se mostró en varias ocasiones con camisetas de Boca, y en 2018, cuando Huracán celebró los 25 años de sus recitales en el estadio de Parque Patricios, la banda incluyó un parche en la camiseta del club con el logo de Los Redonditos.
El fútbol como parte de su identidad
Para el Indio, el fútbol no era solo un deporte, sino una parte importante de su vida y de su identidad. En un mensaje en Instagram, respondía con humor y cariño cuando le preguntaban por su amor por Boca, demostrando que esa pasión era genuina y profunda. Además, en 2026, la Liga Profesional de Fútbol homenajeó su memoria con un tuit que decía: «Nadie es capaz de matarte en mi alma. Hasta siempre, Indio», acompañado de una foto junto a Riquelme y una reflexión sobre el artista que también fue hincha y jugador aficionado.
Un legado que va más allá de la música
El Indio Solari dejó un legado que trasciende las canciones y los escenarios. Su amor por el fútbol, esa pasión que compartió con amigos y que quedó plasmada en la memoria de quienes lo vieron en vivo, refleja la faceta más humana y cercana de un artista que siempre llevó en su corazón la pasión por su país, su banda y el deporte que tanto disfrutaba.
Su historia nos recuerda que, más allá de la fama, los ídolos también pueden ser fanáticos, jugadores y amantes de las cosas simples que hacen a la vida más hermosa. Hasta siempre, Indio, gracias por tu música y por tu pasión por el fútbol. ❤️




