La despedida temprana y la sensación de pérdida

El equipo de Boca Juniors quedó eliminado de la Copa Libertadores en una de esas noches que dejan más preguntas que respuestas. La derrota en casa ante Universidad Católica de Chile, un equipo considerado modesto, dejó a todos con un sabor amargo y muchos se preguntan: ¿en qué momento se empezó a perder esa mística que los hacía grandes?

El partido fue duro. Boca, que en 2001 había sido bicampeón, tenía que ganar para avanzar a los octavos, pero no solo no pudo, sino que perdió 1-0 con un golazo de Clemente Montes. La jugada fue perfecta: desde la izquierda, Montes se generó espacio, sacó un derechazo que dio en el palo y entró. Impecable, sin dudas. La derrota fue un golpe fuerte, y lo que quedó claro es que el espíritu que alguna vez los hizo invencibles, parecía haberse apagado.

¿Qué pasó con Boca en los últimos meses? 🤔

Para entender mejor, hay que mirar el camino recorrido. Después de los triunfos en Chile y en partidos contra Barcelona en la Bombonera, Boca empezó a mostrar signos de agotamiento. La derrota con Huracán en los playoffs del torneo local y el empate con Cruzeiro marcaron un cambio en el ánimo del equipo. La ilusión que había en abril, con un equipo que parecía imparable, se fue desvaneciendo en mayo.

El rendimiento de Leandro Paredes, uno de los refuerzos, también fue en picada. En los últimos meses, su nivel cayó notablemente. Además, en el partido contra Universidad Católica, quedó en evidencia que no estaba al 100% físicamente. En la entrada en calor, se tocó el posterior derecho y, durante el partido, terminó jugando de último hombre, lo que no es habitual para un jugador de su categoría. Todo indica que llegará al Mundial tocado y con menos fuerzas.

La impotencia en la cancha y la falta de respuestas ⚽🚫

El partido en sí fue una muestra clara de la impotencia del equipo. Desde el inicio, Boca no logró generar peligro. Nadie pudo hacer un remate franco al arco, y el rival, que además ganó su grupo, no mostró nada del otro mundo. La diferencia fue que Boca, en este momento, no tiene esa chispa que alguna vez los caracterizó.

El semestre fue un camino de altibajos. En abril, parecía el equipo del momento, pero en mayo, dejó de serlo. La actitud y la entrega de los jugadores también generaron preocupación. Por ejemplo, Zeballos, que podría estar en su último partido con Boca porque lo quiere el Napoli, no dejó huella. Y Paredes, que volvió al club para jugar la Libertadores, no supo manejar los momentos difíciles de un torneo que no perdona errores.

Lesiones y decisiones que complicaron todo 🩺💥

Boca también sufrió con las lesiones. Marchesín, Bareiro, Merentiel, Ascacibar y Velasco, entre otros, no estuvieron al 100%. La lista de lesionados y jugadores con poca precisión en sus actuaciones fue larga. Milton Giménez, por ejemplo, fue muy criticado por su falta de precisión en varias facetas del juego.

Desde el banco, las decisiones de Claudio Úbeda, que llegó como ayudante de campo y tomó las riendas tras la salida de Miguel Russo, tampoco ayudaron. La eliminación ante Racing, donde sacó a Zeballos que venía en racha, y la derrota con Huracán en casa, fueron golpes que marcaron su ciclo.

¿Qué sigue para Boca? 🛤️

La buena noticia es que en el segundo semestre podrán jugar en la Copa Sudamericana. Sin embargo, esa competencia también tiene sus propios riesgos. Para avanzar, deberán vencer a O’Higgins en Chile en los playoffs y así asegurarse un lugar en los octavos de final. Pero, si no mejoran la actitud y el rendimiento, el camino puede ser aún más difícil.

Lo que más preocupa en Boca es que, en estos momentos, no parecen tener esa garra y esa historia que los hizo grandes. La pérdida de la mística y la poca capacidad de responder en las situaciones complicadas dejan a los hinchas con ganas de más, pero con la realidad de que el equipo necesita reconstruirse desde adentro.