Un cambio inesperado en la política local

En Bahía Blanca, la escena política está en plena transformación. Los concejales del PRO, un sector que hasta hace poco mantenía una alianza con La Libertad Avanza (LLA), decidieron romper ese vínculo. La causa principal fue su apoyo a un paquete fiscal propuesto por el intendente peronista Federico Susbielles, que generó mucha polémica en la ciudad.

El paquete fiscal que dividió aguas 💰

La tensión empezó cuando Susbielles le pidió a las empresas del Polo Petroquímico que adelanten seis meses el pago de sus tasas, para que el municipio pudiera pagar los sueldos a tiempo. La medida alarmó a los empresarios, que la vieron como un riesgo, y también generó rechazo en la oposición. Poco después, el intendente envió al Concejo una nueva ordenanza que aumentaba los impuestos, incluyendo una sobretasa a las grandes empresas del Polo y subas en las tasas para los contribuyentes locales.

Este paquete fiscal fue criticado por cámaras empresarias y referentes de la oposición, que lo consideraron un «impuestazo». Sin embargo, en medio de esas críticas, el bloque del PRO en el Concejo decidió apoyarlo, argumentando que era necesario para afrontar la situación económica del municipio.

El impacto en las alianzas 🏛️

El respaldo del PRO a la iniciativa del oficialismo provocó un quiebre en su relación con LLA. Oscar Liberman, un referente libertario en la ciudad y diputado provincial, no dudó en denunciar en redes sociales que la medida perjudicaba a los hogares y que el oficialismo tenía la mayoría para aprobarla si algunos opositores apoyaban el proyecto. La postura del PRO, que en ese momento parecía alineada con el peronismo, generó malestar en los libertarios.

Pero la tensión no terminó allí. En una movida política clave, el martes pasado, los concejales del PRO y del peronismo votaron juntos para cambiar la presidencia del Concejo Deliberante. La elegida fue Gisela Caputo, cercana a Cristian Ritondo, y que había sido electa en una posición de tercer lugar en la lista de la alianza entre LLA y el PRO en las últimas elecciones.

El resto de los bloques, incluido LLA, no apoyó esa designación. La bancada libertaria no presentó ninguna candidatura y votó en contra, dejando en evidencia las fracturas internas. Desde el PRO y el oficialismo defendieron la decisión, diciendo que era necesaria para garantizar la estabilidad política y avanzar con proyectos importantes.

Más cambios en el gabinete y relaciones tensas 🔄

Además de la pelea por la presidencia del Concejo, hubo otros movimientos políticos. Gonzalo Vélez, concejal de Juntos, asumió como secretario del Concejo, mientras que Pablo Daguerre, cercano a Ritondo, fue nombrado al frente de la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC). Estos cambios muestran cómo la política local se está reconfigurando rápidamente.

Todo esto sucede en un contexto donde las relaciones entre el PRO y LLA en la provincia están en tensión. Tras el apoyo conjunto a un acuerdo de endeudamiento por 4 mil millones de dólares de Axel Kicillof, las diferencias internas quedaron más evidentes. Bahía Blanca es solo un ejemplo de cómo las internas y los intereses políticos están afectando la confianza en la política, y cómo las alianzas pueden romperse en un instante.

Lo que dice Liberman y el clima político 🔥

Oscar Liberman, uno de los referentes libertarios más críticos, no dudó en señalar que lo ocurrido en Bahía Blanca refleja la desconfianza que sienten los ciudadanos hacia los políticos. En su cuenta de redes sociales, acusó a los concejales que en su momento fueron elegidos por LLA de votar con el peronismo, en una movida que, para él, solo busca beneficios personales y cargos a cambio de apoyar aumentos de impuestos.

“Son tan casta que, aún con el 26% en las últimas elecciones, salen a comprar votos y a hacer negocios con la Municipalidad”, escribió Liberman, en una crítica que va más allá de Bahía Blanca y refleja una preocupación generalizada por la política tradicional y sus internas.

¿Qué sigue? 🔮

El escenario en Bahía Blanca muestra que las alianzas políticas pueden cambiar rápidamente y que las disputas internas afectan directamente la gestión y las decisiones que impactan en la vida diaria de los vecinos. La tensión entre los diferentes bloques y las acusaciones cruzadas dejan en evidencia que la política, a veces, parece más un juego de poder que una oportunidad para resolver problemas reales.

Por ahora, la ciudad sigue en plena efervescencia política, mientras los actores buscan definir quién tiene la última palabra y qué proyectos podrán llevar adelante en medio de estas internas cada vez más intensas.