¿Por qué suben los precios? La inflación y las canastas básicas en alza
En el último mes, el costo de la vida en Argentina volvió a subir de forma fuerte. Los números del INDEC, el organismo que mide estos datos, muestran que la inflación de noviembre fue del 2,5%, el tercer mes consecutivo en que se acelera. Esto significa que los precios en general están aumentando y, en particular, lo hacen en rubros clave para la economía familiar.
Las canastas básicas, un espejo de la pobreza y la indigencia
Para entender cómo afecta esto a la gente, hay que fijarse en las canastas básicas. Son un conjunto de productos y servicios que una familia necesita para vivir dignamente, y se dividen en dos tipos: la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide la línea de indigencia, y la Canasta Básica Total (CBT), que indica el umbral de pobreza.
En noviembre, la CBA saltó un 4,1%, alcanzando su nivel más alto desde marzo. Esto significa que una familia promedio, compuesta por dos adultos y dos niños, necesitó más de 566 mil pesos para no ser considerada indigente. Por su parte, la CBT también subió, en un 3,6%, alcanzando aproximadamente 1.257.000 pesos, cantidad que esa misma familia debe reunir para no caer en la pobreza.
¿Qué ingredientes están haciendo subir los precios?
Una de las principales causas de estos aumentos son los precios en alimentos, especialmente en carnes y frutas. La carne, en particular, tuvo un impacto fuerte en estos números, reflejando cómo las variaciones en este rubro afectan directamente el bolsillo de quienes compran en los lugares cotidianos.
Es importante recordar que la CBA toma en cuenta las necesidades básicas de calorías y nutrientes, basándose en los hábitos de consumo de las familias argentinas, según datos del INDEC. La CBT, en cambio, añade otros gastos no alimentarios, como vivienda, transporte, educación y salud. Este último indicador, que mide la pobreza, tiene en cuenta un coeficiente que se modificará en 2026, haciendo que, por la forma en que se calculan los gastos, las cifras de pobreza puedan aumentar.
¿Cómo se comparan estos aumentos con la inflación general?
Aunque en lo que va del 2025, las canastas subieron menos que la inflación general, en noviembre estas aumentaron por encima del IPC, que fue del 2,5%. La canasta alimentaria, en particular, creció un 2,8%, impulsada por los ajustes en carnes y frutas, lo que refleja una tendencia a la aceleración de los precios en bienes básicos.
En total, en 2025, la canasta alimentaria subió un 26,1%, y la total un 22,7%. A nivel interanual, los aumentos fueron del 28,9% y 25,5%, respectivamente. Aunque estos números siguen siendo menores a la inflación general del 27,9% en el mismo período, muestran que el costo de vivir en el país sigue escalando y que muchas familias sienten cada vez más la presión en sus bolsillos.
¿Qué significa esto para la vida cotidiana?
Con el aumento de los precios en alimentos y otros bienes esenciales, muchas familias deben ajustar sus gastos o buscar formas de hacer rendir más cada peso. La suba en los costos de la carne, por ejemplo, impacta directamente en las compras del supermercado y en las comidas diarias.
Además, los cambios en las metodologías de cálculo de las canastas, que se implementarán en 2026, podrían hacer que las cifras de pobreza aumenten, aunque esto no signifique necesariamente que más personas estén en esa condición, sino que el método refleja una realidad más ajustada a los cambios en los hábitos y gastos de la población.
¿Qué esperar para los próximos meses?
El escenario sugiere que los precios seguirán en movimiento, y con la inflación aún activa, las familias deberán estar atentas para administrar mejor sus recursos. La buena noticia es que el gobierno sigue tomando decisiones para tratar de controlar la situación, como en el caso de la deuda en pesos, que en 2024 logró colocar 21,3 billones de pesos, renovar vencimientos y reducir tasas, buscando estabilizar la economía.
En resumen, los números nos muestran que, en Argentina, la lucha contra la inflación sigue siendo un desafío constante, y que el impacto en la vida diaria se refleja en los bolsillos de todos. La clave será seguir atentos a cómo evolucionan los precios y qué medidas se toman para aliviar la carga de las familias.




