¿Se puede hacer cine sin grandes presupuestos? ¡Sí, y esta película lo demuestra! 🎥💸
En un mundo donde las producciones millonarias parecen ser la norma, una película argentina llamada Pin de fartie rompió todos los esquemas. Sin estrellas ni grandes equipos, su inversión fue apenas de 10.000 dólares, aportados por el mismo equipo que la hizo. Pero eso no le impidió recorrer algunos de los festivales más importantes del mundo, como Venecia, Nueva York y Hollywood. ¿Su secreto? Creatividad, espíritu de comunidad y un enfoque diferente al cine convencional.
Un rodaje en medio de clases y con familia 🎬👩👧
El director argentino Alejo Moguillansky empezó a filmarla mientras enseñaba cine en Suiza. Lo hizo acompañado de su pareja, la coreógrafa y cineasta Luciana Acuña, y con su hija Cleo, quien también actúa en la película. La historia se fue armando en un proceso colectivo, donde la idea principal no era contar una historia lineal, sino crear un ensayo visual y sonoro.
¿De qué trata? Más que una historia, un mosaico de escenas 🎭
La película no sigue una trama única ni un orden riguroso. Es más bien un collage de personajes y situaciones que reflejan diferentes aspectos de la vida y el arte. Hay una adolescente cuidando a un hombre ciego, un hijo acompañando a su madre pianista que también es no vidente, cineastas que inventan efectos caseros, un músico que improvisa en vivo, una pareja viviendo en un contenedor de basura, e incluso una frase tatuada en el brazo de un deportista que aparece fugazmente. Todo esto, unido por un hilo conductor: la presencia del escritor Samuel Beckett.
El espíritu de Beckett en la película 📚🤝
El universo de Pin de fartie recuerda mucho a las obras de Beckett. La película toma inspiración de Fin de partida, pero su esencia está en personajes que siguen haciendo cosas — ensayando, tocando, filmando — incluso cuando parece que todo termina o está por terminar. Es esa idea de seguir adelante, de buscar un nuevo comienzo en medio de la incertidumbre, la que impregna toda la película.
El colectivo que hace posible el cine independiente 🎬🤝
La película fue coescrita por Moguillansky y Acuña, y entre los guionistas también está Mariano Llinás, reconocido director y productor argentino. Ambos forman parte del colectivo El Pampero Cine, un grupo que desde hace más de veinte años apuesta a hacer películas con presupuestos bajos, largos rodajes y mucho trabajo en equipo. Pin de fartie surge de ese ecosistema creativo donde el cine se convierte en una aventura compartida, más allá del dinero que se invierte.
Un mapa del cine argentino: variedad y tradición 🎞️🇦🇷
¿Existe un ADN del cine argentino? La respuesta parece ser que no, porque en ese mapa conviven desde comedias como Esperando la carroza, hasta obras más vanguardistas como Invasión. Pin de fartie no se parece a ninguna de esas, pero dialoga con ellas en su espíritu y en su forma de contar historias. Tiene un estilo coral, mezcla política, música, humor y un ritmo poético inspirado en Borges y Beckett, creando un tono único en el cine local.
Revelaciones en el elenco 🎭✨
Entre los protagonistas, destaca Laura Paredes, que ya participó en películas argentinas muy reconocidas como Argentina, 1985 y La larga noche de Francisco Sanctis. También figura Marcos Ferrante, que combina humor y diálogo preciso en escenas que parecen conversaciones clandestinas. Además, la película presenta a Margarita Fernández, una pianista que interpreta la obra Claro de Luna de Beethoven, y que es considerada una figura casi secreta en la música argentina.
¿Realidad o ficción? La magia de la interpretación 🎶🤔
Una de las escenas más enigmáticas muestra al propio Moguillansky actuando como su hijo, lo que despierta la curiosidad por conocer más sobre esa figura. La película genera esa sensación de descubrir un universo interno, donde la historia real y la invención se mezclan para crear algo más grande que la suma de sus partes.
El final: un recorrido inesperado 🚀
Al terminar, parece que lo importante no es entender todo, sino dejarse llevar por su ritmo y sus pausas. La película empieza con una cámara, una familia y diez mil dólares, y termina recorriendo escenarios internacionales, desde festivales hasta salas de cine en Buenos Aires. Pin de fartie muestra que con creatividad, pasión y un poco de audacia, es posible hacer cine que atraviesa fronteras y deja huella.
¿Dónde verla? 🎟️
Actualmente, la película se proyecta en el Malba, en Buenos Aires, todos los viernes de marzo a las 8 de la noche. Una oportunidad para descubrir un cine diferente, hecho con mucho amor y sin necesidad de grandes presupuestos.




