¿Qué pasó con los fondos y el superávit? 🏛️
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estuvo involucrado en una movida que ayudó a que las cuentas públicas del país lucieran mejor de lo que en realidad son. Todo empezó cuando el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, dejó de enviar fondos a la Ciudad que estaban relacionados con una orden de la Corte Suprema. Esa orden había sido para devolver el 1,5% de la coparticipación, que en 2020 Alberto Fernández había quitado. Aunque la Nación venía enviando ese dinero como fondos no automáticos, no podía incluirlo en los números oficiales porque todavía no era un fallo definitivo.
¿Por qué se suspendieron esos pagos? 🚫💸
Desde enero de 2026, Caputo decidió parar esos envíos. La explicación oficial fue que estaban en medio de medidas extraordinarias para cumplir las metas de superávit fiscal acordadas con el FMI. En el primer trimestre, la deuda flotante del Estado se dobló, pasando de 2 a 4 billones de pesos, y además, se sumaron unos 2 billones de ingresos extras, principalmente por rentas de la propiedad y recursos de privatizaciones, como las represas del Comahue.
¿Qué significa todo esto? 📊
Estas decisiones, que parecen más de administración de emergencia que de una economía sólida, ayudaron a mostrar un superávit fiscal más alto de lo que realmente refleja la realidad. Según la consultora LCG, en agosto de 2025 el Tesoro empezó a hacer transferencias parciales y en enero de 2026 las cortó por completo. Hasta mayo de 2026, la deuda acumulada llegó a 1,1 billones de pesos. Todo esto, en la práctica, sirvió para que el Estado pareciera tener menos gastos y, por ende, un superávit mayor.
¿Cómo se contabiliza esa deuda? 💡
Expertos como Alejandro Pegoraro explicaron que la deuda con bonos y letras que el Estado ya emitió y no colocó, como los Boncap, generalmente se registra como gasto financiero, pero en los datos públicos no siempre aparece claramente. Lo que sí se sabe es que el pago de esa deuda, cuando llegue el momento, sí se reflejará en los gastos del Estado, y se considerará como intereses a pagar.
¿Qué impacto tuvo todo esto en las cuentas? 📉
El equipo de Caputo logró un gran respaldo del FMI: le redujeron la meta del superávit para el primer semestre en 1,6 billones de pesos. Así, los objetivos de ahorro para ese período pasaron de unos 8,4 a 6,8 billones. Para conseguir esto, se sumaron recursos extraordinarios, como las rentas de privatización, que aportaron más de 2 billones en pocos meses. Además, Caputo decidió retrasar pagos y mantener la deuda flotante en niveles más altos, todo en un contexto donde la recaudación fiscal está en caída.
¿Por qué la recaudación bajó? 📉
Por un lado, la economía no está funcionando tan bien en sectores clave, y por otro, se redujeron las retenciones al sector agropecuario, lo que también afecta los ingresos del Estado. Esto hace que mantener los números en verde sea cada vez más difícil y que las cuentas estén bajo presión constante.
¿Qué dicen los expertos? 🧠
Para Pegoraro, es legal y técnica la forma en que se contabilizan recursos como las privatizaciones en los ingresos, pero advierte que esto infló los números para presentar una situación fiscal más favorable. Por su parte, Okseniuk afirma que las cuentas fiscales están en tensión, pero todavía hay margen para ajustar variables y mantener el superávit, aunque la situación no es sencilla.
¿Qué nos dice esto? 🧐
En definitiva, el gobierno utilizó estrategias contables y decisiones financieras para mejorar las cifras de sus cuentas públicas en 2026. Sin embargo, detrás de esos números más bonitos, hay una realidad económica que sigue siendo desafiante, con deudas y recaudación en baja. La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo podrá sostenerse esta especie de maquillaje financiero sin que finalmente pase factura.




