Un encuentro que no levantó vuelo en la cancha de Rosario
El partido entre Newell’s y San Lorenzo en el Estadio Coloso fue una de esas tardes en las que la pelota parecía no querer rodar. Ambos equipos ofrecieron un juego muy por debajo de lo que se espera en un fútbol emocionante, y el resultado final fue un 0 a 0 que dejó a todos con ganas de más.
El clima y la cancha, un contraste con el aburrimiento
El día en Rosario fue soleado y caluroso, con el sol de otoño pegando fuerte en las plateas y el termómetro superando los 30 grados. Aunque el clima invitaba a disfrutar, no ayudó a que el partido fuera más entretenido. La cancha parecía más un desierto que un campo de juego, con pocas llegadas y muchas imprecisiones que hicieron que el fútbol se vuelva lento y sin ideas claras.
El desarrollo del partido: poco ritmo y muchas fallas
Desde el arranque, fue evidente que ninguno de los dos equipos lograba dominar. Newell’s, como local, apenas llegó al arco de Orlando Gill, y en la primera mitad sufrió dos bajas importantes: Matías Cóccaro salió por calambres, y Franco García se quedó en el vestuario por una lesión en la rodilla. Por su parte, San Lorenzo intentaba hacerse fuerte en el medio, pero no lograba crear peligro real.
El mejor intento del Ciclón fue un cabezazo y un disparo de Alexis Cuello que pasaron muy cerca del arco, pero sin ser suficientes para inquietar a la defensa rival. Nahuel Barrios, que suele ser muy activo, esta vez parecía desconectado, y se le dificultaba enlazar buen juego. La falta de conexión con Mathias De Ritis, que en otras épocas lo acompañaba bien, se notó y afectó el rendimiento del equipo.
Segunda parte: accidentes y más imprecisiones
En el segundo tiempo, las lesiones continuaron. Francisco Scarpeccio, que había ingresado en reemplazo de Cóccaro, chocó con Jhohan Romaña y sufrió una cortadura en la nuca, lo que obligó a parar el partido para atenderlo y vendarlo. Así, la acción en la cancha fue aún más pausada y con pocas jugadas peligrosas.
San Lorenzo necesitaba ganar para acercarse a los puestos de clasificación, pero nunca logró imponerse en el campo. Newell’s, que había llegado a dos victorias consecutivas, se quedó sin poder seguir con esa racha, en un encuentro que parecía más una invitación a la siesta que a un espectáculo de fútbol.
¿Qué quedó del partido?
En definitiva, fue un duelo con muchas imprecisiones, escasas chances de gol y un ritmo que dejó a todos con ganas de que algo más sucediera. Ambos equipos mostraron que aún les falta ajustar ideas y mejorar la conexión en el campo para ofrecer partidos más emocionantes en el futuro.
Una tarde que pasó sin grandes emociones, pero que dejó en evidencia que todavía hay mucho por mejorar en el fútbol local. La próxima fecha será clave para ver si estos equipos logran levantar su nivel y ofrecer un espectáculo más atractivo para los hinchas.




