Chiche Gelblung: El periodista que desafió las reglas y marcó una época
Este miércoles, el mundo del periodismo perdió a uno de sus personajes más polémicos y queridos: Samuel Gelblung, conocido popularmente como Chiche. Con 82 años, el periodista que en las redes sociales y en memes fue visto como un tipo sin filtro y un poco bizarro, dejó una marca imborrable en la historia de los medios argentinos.
De personaje pintoresco a referente del periodismo de verdad 🎙️
Para quienes crecieron en los últimos años, Chiche parecía un personaje de caricatura o un meme: grande, sin pelos en la lengua, y con un estilo muy particular. Pero lo que muchos no sabían es que, detrás de esa imagen, había un periodista que no le temía a ir hasta el fondo, sin vueltas ni solemnidades, y que creía en contar la verdad, aunque a veces esa verdad fuera incómoda.
Con una carrera que se extendió por más de 60 años en radio, televisión y prensa escrita, Gelblung dejó una huella profunda en el periodismo argentino. Pese a que en las redes y en el humor popular lo veían como un personaje para memes, quienes lo conocieron en serio saben que era un profesional que se tomaba en serio su trabajo.
Un estilo propio y una búsqueda de impacto ⚡
En una entrevista de hace más de 40 años, Chiche se definió como un “atorrantón serio”, una forma de decir que su estilo era directo, sin filtros y con ganas de causar impacto. Para él, el periodismo no tenía manual, cada uno construía el suyo, y el suyo era efectivo y arriesgado.
Eso sí, su manera de hacer las cosas a veces bordeaba la puesta en escena. No siempre era simple informar, sino que también le gustaba construir historias, recrear hechos y, en ocasiones, crear relatos que generaban dudas sobre qué era real y qué era ficción. Era un maestro en convertir lo posible en verosímil, en transformar hechos en narrativas que atrapaban a la audiencia.
El legado y la filosofía de un periodista audaz 📝
Gelblung no solo se limitaba a contar lo que pasaba; también le interesaba cómo lo contaba. Su estilo se caracterizaba por la creatividad y la capacidad de poner al espectador en el centro de la historia. En sus tiempos en gráfica, por ejemplo, solía escribir relatos en los que él mismo se convertía en protagonista: “fui taxista por un día”, “fui basurero”, “fui acomodador”. La idea era mostrar desde adentro, vivir la historia para contarla mejor.
Una de sus frases célebres, que circula en red desde hace años, es “que la realidad no te estropee una buena nota”. De alguna forma, esa máxima refleja su visión del periodismo: a veces, la realidad puede ser incómoda o difícil, pero lo importante es contarla de la mejor manera posible, sin que eso arruine una buena historia.
Un ejemplo de su estilo: la historia del pescado muerto 🐟
Entre muchas anécdotas, una que suele recordarse es la de un día que fue a cubrir las consecuencias de una prueba nuclear en el Pacífico. Cuando llegó, descubrió que la marea había llevado miles de peces muertos y que el impacto mediático podía ser enorme. Pero en lugar de solo informar, decidió resolver la situación de manera creativa: compró pescado en la pescadería más cercana y llenó la zona con peces frescos, creando una historia que, aunque poco convencional, mostraba su estilo de “hacer la nota a su manera”.
El fin de una era y el legado que deja ✍️
Chiche Gelblung murió este miércoles, dejando un vacío en el mundo del periodismo. Su estilo polémico, su forma de contar historias y su filosofía de que el periodismo es un oficio para contar lo que pasa, lo que puede pasar y lo que ya pasó, lo convierten en una figura imprescindible para entender la evolución de los medios en Argentina.
¿Qué será ahora de las notas que dejó? Seguramente, algunas serán recordadas, otras cuestionadas. Pero lo que es innegable es que su legado seguirá vivo en quienes aprendieron a hacer periodismo con su ejemplo, y en las historias que todavía hoy se cuentan con esa chispa de audacia y creatividad que él siempre llevó en su ADN.




