Un monstruo en la pantalla: así fue la experiencia de Verónica Llinás en ‘En el barro’ 🎬

Desde que anunció su participación en la segunda temporada de En el barro, la nueva serie de Netflix, Verónica Llinás generó expectativas por su papel de La Gringa Casares, un personaje oscuro y temible que encarna en la cárcel. La actriz, con una vasta trayectoria en teatro, cine y televisión, se sumergió en la piel de una mujer violenta, manipuladora y con un pasado lleno de monstruos internos.

Un personaje extremo que desafía a la actriz 🎭

Verónica explica que crear un villano así no es fácil. Requiere conectarse con sus propias oscuridades y monstruos internos, algo que le resulta incómodo pero necesario para dar autenticidad a La Gringa. La transformación física fue profunda: se tiñó el pelo, sin maquillaje y con un rostro irreconocible, se aplicaron extensiones en la nuca, cejas tupidas y venas pintadas en la nariz para potenciar su aspecto de reclusa psicópata.

«Cada vez que me veo como La Gringa, me quiero morir. Pero también entiendo que ese es el desafío: mostrar lo que no se debería ver», comparte. La actriz busca que la crueldad del personaje tenga un propósito, no sea gratuita, y que refleje, en cierta forma, cómo la violencia y el poder se ejercen en la cárcel, un mundo que, según ella, es menos violento que el masculino, aunque igual de hostil.

Relaciones peligrosas y poder en la cárcel 🔥

La historia de La Gringa Casares en la serie es intensa. Es la jefa del penal La Quebrada, tiene un séquito de matonas y supera a otras líderes. Tiene una hija y mantiene una relación de sometimiento y deseo con Nicole García, interpretada por la China Suárez. La relación entre ambas está marcada por la violencia, los celos y la búsqueda de privilegios. La serie muestra cómo en ese mundo cerrado, las dinámicas de poder, sumisión y traición son moneda corriente, y reflejan las complejidades del mundo real.

La actriz comenta que La Gringa se apropia sexualmente de Nicole, quien, a su vez, odia ser objeto de deseo y dominación, pero no puede escapar. Para Nicole, la situación en la cárcel es una lucha constante por sobrevivir, incluso poniéndolo en riesgo, en una trama donde la vulnerabilidad y el control se cruzan constantemente.

El desafío de interpretar a un villano y el trabajo en equipo 💪

Verónica confiesa que le costó mucho verse en escenas violentas o desagradables, pero que lo importante fue encontrar el equilibrio justo para no exagerar. Además, destaca la importancia del humor en las escenas más duras, que ayudó a sobrellevar la densidad del relato. «Hacíamos chistes para compensar lo fuerte de esas escenas», dice.

El apoyo del grupo de actrices fue fundamental. En particular, resalta la protección y sororidad que sintió en el set, lo que la ayudó a encarnar un personaje tan extremo. Cuando entró por primera vez caracterizada, nadie la reconoció. La transformación fue tan impactante que todos quedaron sorprendidos, y eso le dio una sensación de logro y respeto.

El mundo carcelario en la ficción y en la vida real ⚖️

Desde su experiencia en la serie, Verónica opina que el mundo penitenciario en la ficción es muy hostil, aunque menos que en series como El Marginal, donde interpretó a Rita, la jefa del servicio social. Ella misma aclara que no ha tenido contacto directo con cárceles femeninas, pero tiene la impresión de que, en general, el mundo de las mujeres en prisión es menos violento y menos salvaje, aunque igual de complejo.

Para ella, las series representan un reflejo exagerado y comprimido de las realidades, donde los poderes, traiciones y alianzas están presentes en cada rincón. La serie En el barro busca mostrar estas dinámicas desde una mirada dramatizada, pero sin perder la esencia de la dureza del mundo penitenciario.

Un reto actoral y personal 🎬✨

Para Verónica, hacer a La Gringa fue una experiencia divertida y desafiante. La acrobacia actoral de cambiar su voz, gestos y actitud fue estimulante y le permitió mostrar su versatilidad. La actriz destaca que, si bien le divierte interpretar personajes extremos, también le preocupa la percepción que pueda tener el público sobre ella, teme que puedan odiarla por su rol.

En su proceso, buscó que La Gringa no fuera una figura unidimensional. Quiso que tuviera matices, que mostrara la violencia que ella misma ejerce, pero también su sufrimiento y vulnerabilidad. «No me quedé en medias tintas», afirma, y asegura que el apoyo del grupo de actrices fue clave para encarar un personaje tan jugado.

Más allá de la ficción: un futuro en la pantalla grande y temáticas fuertes 🎥🖤

Además de su participación en series, Verónica prepara su próxima película, que abordará la dictadura militar en Argentina. La película, dirigida por Santiago Mitre y basada en un episodio real, será protagonizada por Peter Lanzani y ella. Interpreta a una madre que busca a su hijo desaparecido, en un relato que mezcla thriller y humor, y que retrata la lucha de las familias en una época oscura de la historia argentina.

En diálogo con medios, la actriz expresó que su personaje en la película no será una figura histórica, sino una mujer común que se une a otros para reclamar por sus seres queridos. La historia refleja el dolor y la esperanza en tiempos de represión y silencio.