El debate sobre bajar la edad de imputabilidad en Argentina 🔍

Mientras el Gobierno avanza con el proyecto para reducir la edad en que un adolescente puede ser juzgado penalmente, un juez de menores de Catamarca salió a cuestionar esa idea con una carta abierta que busca abrir un espacio de reflexión. La iniciativa, impulsada por el oficialismo y que en su momento fue enviada por Patricia Bullrich, propone bajar la edad de imputabilidad de 16 a 13 años. Sin embargo, la respuesta de uno de los jueces de menores más reconocidos del país pone en duda si esa medida realmente ayuda a solucionar los problemas del sistema de justicia y de la infancia.

¿Por qué el juez critica la idea?

Rodrigo Morabito, juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil en Catamarca, escribió una carta donde explica que el problema no está en bajar la edad, sino en cómo el Estado llega tarde a prevenir los delitos. Para él, las historias que ve en su trabajo son de niños y adolescentes que ya han sufrido mucho antes de enfrentarse a la justicia. Muchos de estos chicos vienen de trasfondos marcados por el abandono, la violencia en sus hogares, la exclusión social y la falta de oportunidades.

Morabito aclara que no busca justificar los delitos ni minimizar el dolor de las víctimas, pero sí advierte que aumentar las penas o encerrar a los jóvenes no resuelve las raíces del problema. La cárcel, dice, no devuelve lo que la infancia perdió y no repara los daños que dejó el abandono y la falta de atención del Estado en los primeros años de vida. En su opinión, la respuesta no puede ser más castigo, sino una política que cuide, acompañe y prevenga antes de que los chicos lleguen a esa instancia.

Un llamado a pensar en las futuras generaciones 💡

En su carta, Morabito le recuerda al presidente Javier Milei que la justicia no es solo castigar, sino también prevenir y proteger. La baja en la edad de punibilidad puede parecer una respuesta rápida para mostrar que se hace algo, pero no garantiza que se reduzcan los delitos ni que se honre a las víctimas. La experiencia muestra que el sistema penal, en muchos casos, llega demasiado tarde y no logra cambiar la realidad de los adolescentes que, en muchos casos, son víctimas antes que victimarios.

El juez también destaca que cuidar a los niños y adolescentes no es ingenuo, sino una responsabilidad del Estado. La verdadera política de seguridad, sostiene, debe estar basada en prevenir, intervenir temprano y acompañar a los jóvenes en su crecimiento. Solo así se puede construir un futuro donde la violencia y el delito no sean la única opción para quienes hoy están en riesgo.

¿Qué pasa con los adolescentes que llegan a la justicia? 🤔

Desde su experiencia, Morabito comparte que en los tribunales no solo se ven delincuentes, sino también historias de abandono y vulnerabilidad. Muchos chicos que llegan a juicio han sido utilizados por adultos sin escrúpulos, están en situación de calle, consumen drogas o han sido expulsados del sistema escolar. Para él, la solución no está en castigar más temprano, sino en entender que cada adolescente que pasa por la justicia es una pregunta sin responder del Estado, una oportunidad perdida para prevenir el daño.

La importancia de una política integral 🛡️

El magistrado insiste en que hay que dejar de pensar en soluciones rápidas y apostar por políticas integrales de cuidado y prevención. La verdadera seguridad, afirma, implica estar presentes en los primeros años de vida, acompañar a las familias y brindar oportunidades para que los chicos puedan crecer sanos y con futuro. La cárcel, entonces, no sería la respuesta, sino un recurso que llega tarde y que en muchos casos solo perpetúa el ciclo de violencia.

¿Qué dice la carta completa?

En su escrito, Morabito le dice directamente al presidente que cada adolescente que llega a un tribunal es una pregunta sin responder del Estado. Le pide que reflexione sobre si la solución pasa solo por endurecer las leyes o si, por el contrario, hay que trabajar en la raíz del problema. La carta busca abrir un diálogo sobre cómo construir una sociedad que cuide a sus jóvenes en lugar de solo castigarlos.

¿Y qué sigue?

El proyecto para bajar la edad de imputabilidad todavía no fue votado en el Congreso, pero ya genera debates y opiniones cruzadas. Lo que está claro es que, más allá de las leyes, el verdadero cambio necesita una mirada integral y humanizada sobre la infancia y la adolescencia. La justicia no puede ser solo un castigo, sino también una herramienta para construir futuros mejores.