De la lesión que casi termina con su carrera a una aparición sorprendente

En la cancha, Thanasi Kokkinakis no solo volvió a jugar, sino que lo hizo con una fuerza que pocos esperaban. Después de pasar casi toda una temporada en silencio, con una lesión que parecía incontrolable, el tenista australiano decidió arriesgar todo y someterse a una cirugía que, en realidad, nadie en el mundo del tenis había probado antes.

Un dolor que duró años y una decisión radical

Durante casi cinco años, Kokkinakis convivió con un desgarro en el pectoral derecho. La lesión era tan severa que, si jugaba partidos largos o en días seguidos, su brazo se hinchaba y no podía seguir en la cancha. A veces lograba ganar, pero al terminar el partido, su cuerpo simplemente no respondía más. La situación empeoraba, y el dolor constante lo llevó a buscar soluciones extremas.

Una cirugía sin antecedentes y un riesgo gigante

Finalmente, en febrero de 2025, tomó una decisión que pocos habrían tenido el valor de tomar: someterse a una cirugía inédita en el tenis. La operación fue brutal y muy arriesgada. Le extrajeron tejido cicatricial, le cortaron parte del pectoral derecho y le implantaron un tendón de Aquiles de un donante fallecido para unirlo a su músculo. Una especie de ‘puente’ entre el tendón y el músculo, en un proceso que, además de ser muy complejo, no tenía precedentes en el mundo del deporte.

El propio Kokkinakis explicó que tener en su brazo un tendón de una persona que ya no está era algo que nadie en el tenis había hecho antes. La recuperación fue un proceso largo y lleno de incertidumbre, pero también de esperanza.

El 2025 en silencio y el regreso en 2026

El año 2025 fue prácticamente en blanco para él. Solo pudo jugar cuatro partidos, y el dolor seguía acechando. Pero en enero de 2026, en el ATP de Brisbane, sorprendió a todos. Junto a su amigo y compañero Nick Kyrgios, ganó en dobles, dejando en claro que todavía tiene mucho para dar en la cancha.

El regreso, aunque prometedor, está lleno de altibajos. Kokkinakis admite que hay días en los que siente que nunca más volverá a jugar, pero también días en los que se ve entrenando con la esperanza de seguir adelante. «Entrené mucho para tener una oportunidad, y mi brazo está agotado, pero sigo intentando», confesó entre lágrimas en una entrevista.

El apoyo y la admiración de Kyrgios

Nadie duda del esfuerzo que hizo para volver a la cancha. Nick Kyrgios, su amigo y compañero en esa victoria en Brisbane, valoró mucho el compromiso de Kokkinakis. Reconoce que no hay un manual para recuperarse de una lesión así y que el trabajo invisible que hizo el tenista australiano es impresionante. «Lo que hizo Thanasi es admirable, sobre todo después de tanto tiempo fuera».

¿Y qué sigue para Kokkinakis?

A sus 29 años, el objetivo del tenista no es pensar en retirarse, sino en volver a mantenerse en el circuito de forma sostenida en 2026. La recuperación no fue solo física, sino también mental. Después de años de dolor y de una cirugía que parecía sacarlo del deporte, sigue aferrado a la idea de jugar una última temporada, quizás con la esperanza de cerrar su carrera en una cancha, haciendo lo que más le gusta.

Su historia es un ejemplo de resistencia y valentía. La lucha contra el dolor, el riesgo de una operación sin antecedentes y la determinación de volver a jugar muestran que, a veces, las decisiones más difíciles son las que marcan el camino hacia la recuperación y la esperanza.