¿Qué está pasando en el peronismo de Buenos Aires? 🤔

Las peleas internas en el peronismo bonaerense parecen no tener fin. Después de un intento de mantener la calma, las diferencias vuelven a salir a la luz cada vez que hay puestos en juego o decisiones importantes. La última semana fue un claro ejemplo: tras la aprobación de una ley de endeudamiento que Kicillof quería sí o sí, se desataron disputas por quién manda en el Senado y quién ocupa los cargos clave.

Discusiones en el Senado: ¿quién tiene el poder? 🏛️

El lunes, día feriado, se realizó la jura de los nuevos senadores elegidos en septiembre en los comicios desdoblados en la provincia. La vicegobernadora, Verónica Magario, tomó juramento a los 23 nuevos legisladores y, por tradición, en ese mismo día debía elegirse quién manejaría la Cámara Alta. Pero en ese proceso se cruzaron varias corrientes internas.

El principal conflicto estuvo entre quienes responden a La Cámpora, el massismo y otros alineados con el gobernador Axel Kicillof, y otros sectores que también quieren poner su mano en los cargos. La disputa se centró en quién sería el vicepresidente del Senado, un puesto que, según la ley, le corresponde al vicegobernador, pero que en la práctica también define quién tendrá control en la Cámara y, en consecuencia, influencia en el presupuesto, que para 2026 suma más de 200 mil millones de pesos.

¿Y quién quería ese cargo? 🤨

El sector que tiene mayoría en el Senado, con 24 representantes, busca que la vicepresidencia primera quede en sus manos. La intención era que esa banca la ocupe Fernanda Raverta, senadora de Mar del Plata, o Adrián Santarelli, ambos ligados al cristinismo más duro. Sin embargo, tanto Kicillof como Magario querían que el puesto fuera para Ayelén Durán, una senadora de Bahía Blanca que transitó del kirchnerismo a un espacio cercano a Larroque, en medio de un enfrentamiento abierto con Máximo Kirchner.

La tensión fue tanta que la sesión no pudo culminar en ese momento: tuvieron que cerrar sin definir quién sería el encargado de manejar la Cámara. La falta de acuerdo dejó en el aire el control de los recursos y el poder que eso implica, ya que la vicepresidencia también determina quién maneja buena parte del presupuesto en esa instancia.

¿Y qué pasa con los cargos en otros lugares? 🚪

En paralelo, se aprobaron licencias para algunos senadores que estaban por asumir cargos en otros ámbitos. Gabriel Katopodis, actual ministro de Infraestructura, y Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, solicitaron licencias en sus bancas, aunque esto generó polémica. Marcelo Daletto, senador saliente, cuestionó que esas licencias se hayan otorgado antes de la asunción formal, prevista para el 10 de diciembre. La consecuencia fue que Carlos Kikuchi, un senador que cambió de bancada y ahora tiene un perfil más dialoguista, quedó como vicepresidente provisional, listo para presidir sesiones si la vicegobernadora no puede asistir.

Paz efímera y más peleas 💥

La semana pasada, Kicillof logró que la Legislatura aprobara emitir deuda por casi 3.700 millones de dólares en los próximos dos años, tras duras negociaciones con la oposición y sectores internos. La aprobación fue larga y complicada, y Kicillof tuvo que ceder en varias cuestiones para conseguir los votos necesarios. La ley permite emitir diferentes cantidades de dinero, y ahora solo resta que el Ministerio de Economía nacional habilite al Estado bonaerense a emitir los títulos públicos. Pero esa parte aún no está resuelta, y los libertarios del Gobierno Nacional ya adelantaron que no darán el OK.

Por otro lado, en el plano interno, también hay roces por quién será el próximo presidente del Partido Justicialista (PJ) de Buenos Aires. Máximo Kirchner, actual titular, enfrenta resistencia de algunos sectores del oficialismo, y se rumorea que podría haber una negociación para definir su sucesor. La pelea por el control de ese órgano será otro capítulo en la interna peronista, que parece no tener fin.

¿Y ahora qué? 🔮

En definitiva, las disputas en el peronismo bonaerense muestran que, más allá de las apariencias, las peleas por el poder, los cargos y los recursos siguen siendo el plato fuerte. La calma dura poco y, cuando hay intereses en juego, las internas vuelven a salir a la superficie. La próxima semana será clave para ver si logran cerrar acuerdos o si las tensiones seguirán escalando.