¡Un escándalo que sacudió a la Argentina!
En un giro que vuelve a poner en el centro la polémica sobre Papel Prensa, el juez federal Julián Ercolini procesó a dos exfuncionarios por su participación en un episodio muy particular ocurrido en 2010. La historia involucra amenazas, violencia y una asamblea que parecía más un espectáculo de pelea que una reunión empresarial.
¿Qué pasó en esa asamblea?
El 12 de agosto de 2010, en la sede de Papel Prensa, se llevaba a cabo una asamblea de accionistas. Pero no fue una reunión común: según la Justicia, participaron Daniel Reposo, que en ese momento era funcionario de la Sindicatura General de la Nación, y Fabio Trossero, un exfuncionario del Ministerio de Economía. Ambos habrían llegado con guantes de boxeo y cascos, y con la intención de interrumpir el acto.
El objetivo principal: impedir la votación de un punto clave en la agenda, que buscaba modificar la composición del órgano fiscalizador de la empresa. Para eso, según el fallo, Reposo y Trossero habrían actuado de forma violenta, enfrentándose a los presentes y generando un desorden que obligó a suspender la asamblea antes de tiempo.
¿Qué dice la Justicia?
El juez Ercolini consideró que Reposo y Trossero participaron activamente en la perturbación del orden público durante la asamblea, en complicidad con Guillermo Moreno, quien en ese entonces era secretario de Comercio Interior y también había sido condenado en 2022 por amenazas coactivas en relación a ese mismo episodio.
Moreno, que ya había recibido una sentencia a dos años de prisión en suspenso, fue condenado por llegar con guantes y cascos, y por forzar la finalización del acto. La misma línea siguieron Reposo y Trossero: el fallo los señala como partícipes necesarios en la perturbación, y además los embargó en 900 mil pesos a cada uno.
¿Qué ocurrió realmente en la asamblea?
Según la sentencia, Moreno se opuso a quienes buscaban quitarle la mayoría en el órgano de control de Papel Prensa. En medio del receso, sacó unos guantes de boxeo de una bolsa y los colocó en el escritorio del presidente de la empresa y del coadministrador judicial. Luego, tanto Reposo como Trossero se posicionaron frente a las cámaras, impidiendo que la videograbación registrara claramente lo ocurrido, lo que complicó aún más la situación.
Este acto de violencia y provocación logró que la asamblea se terminara antes de tiempo y sin que se cumpliera con lo previsto en la orden del día. La estrategia, según la Justicia, fue clara: desestabilizar la reunión para evitar decisiones que no le convenían a Moreno y sus aliados.
¿Por qué importa esto?
Este episodio revela cómo, en ciertos momentos, las disputas empresariales y políticas pueden desembocar en acciones extremas que desafían las reglas y la paz institucional. La participación de funcionarios públicos en actos de violencia y amenazas genera un debate sobre los límites del poder y el uso de la fuerza en contextos institucionales.
Además, el caso de Moreno y los otros implicados muestra que, aunque la justicia ya los condenó en 2022, la historia de Papel Prensa sigue siendo un símbolo de las luchas por el control de medios y recursos estratégicos en Argentina.
¿Qué sigue ahora?
El procesamiento a Reposo y Trossero marca un capítulo más en la investigación por aquel hecho. Ambos quedaron embargados y con una causa en marcha que busca esclarecer qué más ocurrió esa jornada y qué otras responsabilidades podrían existir.
Por ahora, la Justicia continúa investigando, pero lo que está claro es que esa asamblea de 2010 dejó mucho que pensar sobre cómo se manejan los conflictos en ámbitos donde la política, los negocios y los intereses públicos se cruzan de manera violenta.




