Un escenario en pausa: la lucha por los lugares en la Auditoría
El Senado argentino está en medio de una especie de pausa política. La razón: todavía no se decide quiénes serán los nuevos auditores en la Auditoría General de la Nación (AGN). Aunque la ley establece que los tres miembros deben elegirse por sorteo de acuerdo a la composición de cada bancada, este proceso se ha convertido en un campo de batalla político.
Lo que en realidad está pasando es que los senadores prefieren dejar esta decisión para más adelante. ¿La causa? Priorizar la aprobación del Presupuesto, que se vota este mismo viernes, y posponer otros temas que aún no están cerrados. Algunos legisladores, como un representante libertario, explicaron que primero hay que aprobar el presupuesto y después seguir con otros asuntos pendientes.
¿Por qué tanto lío con la AGN?
Desde abril, los lugares en el organismo de control están vacantes. La ley dice que la distribución de esos cargos debe hacerse en función de la proporción de bancas en cada Cámara, pero en la práctica, cada bloque busca negociar para conseguir sus propios representantes. La idea inicial era que, antes del recambio de bancas en diciembre, los diferentes bloques lograran acordar quiénes serían los nuevos auditores.
En noviembre, las cosas estaban más o menos claras: el peronismo, con 34 bancas, quería mantener dos lugares; la UCR, con 13, uno; y otros bloques pequeños buscaban también su espacio. Pero después del recambio, las bancadas cambiaron y la situación se complicó. Ahora, Unión por la Patria quedó con 21 senadores, La Libertad Avanza con 19 y la UCR con 10. El resto, bloques menores, suman menos de cinco cada uno.
¿Un premio para el PRO? La pelea por un lugar
En este contexto, surgió una idea que generó polémica: ¿el PRO, que quedó con solo tres senadores, debería tener un lugar en la AGN como premio por su apoyo o por su influencia en el Congreso? La propuesta no terminó de avanzar, pero quedó en la agenda. La idea sería que Patricia Bullrich, líder del PRO, tenga algún representante en el organismo de control, aunque no hay nada confirmado aún.
Mientras tanto, algunos dirigentes de la UCR están pensando en quién podría ser el próximo auditor del partido. El nombre que más suena es el de Luis Naidenoff, un senador formoseño que mantiene su candidatura en pie tras las tensiones internas por la elección.
¿Qué sigue? La incertidumbre y las negociaciones
El panorama todavía no está claro. La política interna del radicalismo, las alianzas con otros bloques y los intereses del oficialismo y la oposición hacen que la elección de los nuevos auditores sea una especie de rompecabezas complicado. La idea de dejar la decisión para más adelante, después del recambio de bancas, refleja que las negociaciones aún no están cerradas y que todos quieren asegurarse su lugar.
Un dato adicional que aporta tensión es que, en Diputados, el oficialismo logró un acuerdo que dejó por fuera al PRO, relegando esa bancada a un rol secundario en ciertas decisiones. Esto muestra que, en medio de las peleas por cargos, las alianzas y los intereses políticos están en constante movimiento, y nada está definido todavía.
¿Qué pasará ahora?
Por ahora, la elección en el Senado queda en pausa. La prioridad es aprobar el presupuesto, y las decisiones sobre la AGN seguirán en espera. La discusión no solo refleja una disputa por cargos, sino también las tensiones internas y los cambios en las alianzas que van y vienen en la política argentina.
Lo que sí está claro es que los próximos días serán clave para definir quiénes serán los nuevos auditores, y si el oficialismo logrará mantener o ampliar su influencia en uno de los organismos de control más importantes del Estado.




