¿Riesgo país en torno a los 200 puntos? La gran pregunta post-electoral 🤔
Después de las elecciones presidenciales en Argentina, la gran duda que ronda en los mercados es si los inversores aceptarán un riesgo país cercano a los 200 puntos básicos. Para entenderlo, hay que mirar más de cerca cómo se comporta la economía y qué esperan los que mueven las fichas en las finanzas internacionales.
¿Qué dicen los expertos sobre la situación económica? 📊
Los especialistas en finanzas consultados durante un llamado con bancos de Europa advierten que, aunque la macroeconomía del país parece mantenerse estable —sobre todo, gracias a un superávit fiscal—, la percepción internacional no es tan optimista. La mayoría piensa que no es probable que Argentina logre colocarse en un nivel de riesgo país por debajo de los 200 puntos, especialmente considerando el escenario global actual.
De hecho, en comparación con otros países de la región, donde el riesgo promedio ronda los 300 puntos, Argentina tendría dificultades para colocarse mejor. La incertidumbre sobre el rumbo económico para el próximo año hace que los inversores sean más reacios, y que la prima de riesgo pueda mantenerse o incluso subir, reflejando lo que en finanzas llaman una «prima electoral» —el costo adicional por las dudas en torno a quién ganará las elecciones y qué políticas seguirá el próximo gobierno.
La crisis política y su impacto en los mercados 💥
La política sigue siendo un factor clave en la economía. En las últimas jornadas, en los círculos financieros circuló mucha charla sobre la crisis que enfrenta el caso Adorni, un episodio que, según los análisis digitales, se convirtió en una verdadera crisis reputacional para el gobierno. Se analizaron casi 5.000 publicaciones, y más del 90% fueron negativas, en un escenario donde las redes sociales muestran una imagen muy desfavorable del oficialismo.
Este fenómeno se refleja en cifras: en redes como Facebook, Instagram y Google News, la negatividad alcanzaba casi el 97%, mientras que en X (antes Twitter) fue del 91%. La percepción negativa sobre temas como patrimonio, enriquecimiento y doble estándar se intensificó en los últimos días, generando un escenario de máxima tensión para la administración de Milei.
El juego de las internas y el apoyo internacional 🌍
En medio de este caos, algunos funcionarios y analistas comentaron en privado que la crisis podría estar sirviendo para que ciertos sectores del gobierno cierren filas. Por ejemplo, los “halcones” de Economía —los más duros en sus posturas— están respaldando la defensa del Jefe de Gabinete, en un esfuerzo por no dejarle espacio a la oposición y proteger la figura de Milei.
Por otro lado, el viaje del presidente Milei a Hungría, para participar en la CPAC, fue interpretado como un movimiento para alinear aún más a Argentina con ideas internacionales de derecha. En ese país, Milei buscó reforzar su apoyo en un contexto donde Estados Unidos, a través de Trump, también busca fortalecer alianzas con líderes similares en Europa Central. La relación con Hungría no es solo política, sino también ideológica, con definiciones claras sobre inmigración y energía que coinciden con las propuestas del gobierno argentino.
El riesgo de tomar demasiado pesos 💸
En el plano económico, los expertos coinciden en que, si uno tiene muchas inversiones en pesos, lo mejor es empezar a tomar ganancias. La razón es que el “carry trade” —la diferencia entre tasas de interés y la apreciación del peso— se está reduciendo y puede volverse peligroso. Aunque el Banco Central sigue comprando divisas y el tipo de cambio real multilateral se mantiene estable, las perspectivas internacionales y la apreciación del dólar hacen que abrir nuevas posiciones en pesos sea arriesgado.
Los analistas advierten que, para mantener la estabilidad monetaria, el gobierno debe tener cuidado. El programa actual, que busca controlar la cantidad de dinero en circulación, puede generar más volatilidad y afectar la estabilidad del sistema financiero, porque los bancos también se ven afectados cuando las tasas son endógenas —es decir, que las fija el mercado y no el Banco Central.
El oro y la confianza en el sistema financiero 🌟
Un tema que siempre resuena en tiempos de crisis es el oro. Hoy, el oro está en baja, pero su historia y los datos muestran un panorama que va más allá de los movimientos del mercado. En 1912, J.P. Morgan defendía el patrón oro diciendo que “el oro es dinero”. Sin embargo, en 2026, el oro supera los 5.500 dólares por onza, y el dólar, que en 1913 valía 20,67 dólares por onza, ha perdido casi el 97% de su poder adquisitivo.
Desde que en 1971 EE.UU. dejó de respaldar el dólar con oro, la tendencia ha sido clara: las monedas fiduciarias —que no están respaldadas por nada físico— se devalúan con el tiempo. El aumento en los precios del oro no es casualidad, sino una señal de cómo las monedas tradicionales pierden valor en un sistema con déficits fiscales y expansión monetaria constante.
El análisis técnico del oro también muestra que en las últimas horas, el precio tocó niveles críticos y da indicios de posible corrección. La presencia de “dinero inteligente” —los grandes inversores— comprando opciones de venta, indica que podrían estar protegiéndose ante una caída. La relación entre tasas de interés y oro también se vuelve compleja: cuando los bonos del Tesoro suben, el oro suele bajar, porque el costo de mantenerlo aumenta.
¿Qué nos dice esto? 🔮
En definitiva, los movimientos en los mercados financieros están enviando señales claras: hay una reconfiguración del riesgo sistémico, y los inversores están huyendo hacia activos considerados seguros como el oro, aunque en este momento también enfrentan pérdidas. La historia muestra que, en tiempos de gran incertidumbre, confiar solo en las monedas tradicionales puede ser un error. La volatilidad, las crisis energéticas y la inflación están poniendo a prueba el sistema financiero mundial.
Por ahora, el mercado del oro continúa en caída, pero su historia y los gráficos advierten que estamos en una fase de alta tensión. La próxima década será clave para entender si este patrón de depreciación y crisis se consolida, o si aparece alguna sorpresa que cambie el escenario global.




