Una denuncia que sacude la provincia de Buenos Aires ⚠️
En un operativo que generó revuelo, la fiscal de La Plata, Betina Lacki, ordenó la detención de Albertina Mangini, una funcionaria del Ministerio Público Fiscal, acusada de formar parte de una red dedicada a captar personas vulnerables para lavar dinero. La investigación revela que estas personas, conocidas como «mulas», entregaban sus datos biométricos y personales para abrir cuentas en billeteras virtuales y mover fondos de origen ilícito.
¿Qué se sospecha exactamente? 🤔
Según la fiscalía, Mangini utilizaba su posición en una oficina de enlace del Patronato de Liberados para identificar y acercarse a personas en situación de vulnerabilidad o bajo tutela judicial. La oferta era simple y tentadora: 80 mil pesos a cambio de entregar sus datos, fotografiarse y permitir un «escaneo del ojo». Sin saberlo, estas víctimas se convertían en «mulas financieras», permitiendo que sus identidades se usaran para abrir cuentas en plataformas como Ualá, Mercado Pago y PayPal.
Desde allí, el dinero ilícito se movía, fragmentaba y se ocultaba, y en algunos casos, terminaba en un casino online ilegal, donde el dinero se convertía en «créditos de juego». La maniobra facilitaba que fondos ilegales circularan sin ser detectados y que pareciera que provenían de actividades legales, dificultando así su rastreo.
¿Y quiénes están implicados? 👥
Además de Mangini, la investigación apunta a otros nombres, como Mauro Perrotta, Juan Ignacio Campoli Sillero, Cristian Alejandro Scigliano y Ignacio Leonel Marchioni. Este último es un personaje clave, ya que ya había sido mencionado en una causa anterior relacionada con el circuito financiero de Sur Finanzas, una financiera vinculada a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Marchioni, que figura como monotributista con ingresos muy por debajo del volumen de operaciones que se le atribuyen, tiene cuentas congeladas y bienes inhibidos por la Justicia en una investigación que analiza movimientos financieros por aproximadamente 87 mil millones de pesos. Sus cuentas en plataformas como HAZ PAGOS muestran un flujo de dinero que no condice con su situación fiscal, lo que da pie a sospechas sobre su participación en actividades de lavado de dinero.
El vínculo con Sur Finanzas y otros casos 💳
Otra línea de investigación señala que Marchioni también estuvo involucrado en operaciones vinculadas a Sur Finanzas y QBIT Capitals, plataformas que manejaban criptomonedas. La policía detectó que en sus actividades financieras aparecían movimientos por más de 27 mil millones de pesos, en un volumen muy por encima de lo que sus declaraciones fiscales sugerían.
Lo que resulta aún más llamativo es que Marchioni y otros investigados, como Campoli Sillero, estaban vinculados a operaciones de arbitraje en criptomonedas, con cuentas que quedaron bloqueadas por las plataformas por los riesgos asociados a su actividad. Además, se detectaron transferencias entre estos personajes, incluyendo una de 150 mil pesos a Taubenschlag, quien afirmó operar legalmente en el mercado de criptomonedas y aclaró que su actividad consistía en comprar y vender USDT con ganancias del 1% por operación.
¿Cómo funcionaba la estructura? 🏦
La hipótesis de la fiscalía es que los fondos ilícitos ingresaban a través de las «mulas» y eran canalizados hacia un casino online ilegal, donde los fondos se transformaban en créditos de juego. Desde allí, el dinero se podía volver a mover en el circuito financiero legal, dificultando su trazabilidad gracias a la fragmentación de las operaciones.
El método, conocido como «smurfing» o «pitufeo», consiste en dividir grandes sumas en pequeñas transacciones para que los sistemas automáticos de control no detecten irregularidades. La investigación también encontró que los movimientos migratorios de algunos imputados, como Perrotta y Taubenschlag, coincidieron en el tiempo con estancias en Estados Unidos, lo que genera suspicacias sobre sus actividades internacionales.
El papel del Patronato de Liberados y la vulnerabilidad de las víctimas 🚨
La causa también señala que Mangini, en su rol en una oficina del Patronato, habría aprovechado su posición para captar a personas en situación de vulnerabilidad, ofreciéndoles dinero a cambio de sus datos. La idea era simple: darles 80 mil pesos y, a cambio, capturar sus huellas, fotos y datos biométricos en lugares como bares de La Plata.
Estas víctimas, en su mayoría ex presos o en situación de riesgo, no sabían que sus identidades serían usadas para abrir cuentas y mover dinero ilícito. La investigación estima que, en aproximadamente un año, estas operaciones generaron movimientos por más de 172 millones de pesos.
¿Qué sigue y qué implica todo esto? 🔍
Por ahora, Mangini fue detenida y la fiscalía evalúa solicitar su prisión preventiva en los próximos días. La causa está en manos del juez de Garantías, quien deberá decidir si se dictan medidas más severas. La investigación apunta a que detrás de las operaciones hay una organización que combina corrupción, vulnerabilidad social y delitos financieros, con conexiones que podrían ir más allá de la provincia.
La historia todavía no termina y la Justicia sigue trabajando para desentrañar toda la red de lavado y sus responsables. Mientras tanto, la pregunta que queda en el aire es cuántas otras personas y organizaciones podrían estar involucradas en este entramado, y qué medidas se tomarán para evitar que estas maniobras sigan ocurriendo.




