¿Qué está pasando con el DNU de Inteligencia? 🤔
En Argentina, hay una guerra silenciosa en el Congreso por un decreto importante que genera mucho debate. Se trata del DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) que busca modificar la ley que regula los organismos de inteligencia en el país. La oposición y algunos sectores del oficialismo están en alerta, y las decisiones todavía no están claras.
¿Por qué importa este decreto? 📜
El DNU en cuestión amplía las facultades de la Secretaría de Inteligencia —el organismo encargado de la inteligencia del Estado— y, según quienes están en contra, esto puede llevar a un aumento en la opacidad y en el poder de las fuerzas de inteligencia. La preocupación principal es que, con estas modificaciones, las actividades de inteligencia puedan hacerse sin tantos controles, lo que genera temores de que se conviertan en una especie de policía secreta.
¿Qué dicen los que quieren frenarlo? 🚫
Desde la oposición, especialmente desde el bloque Unión por la Patria, aseguran que todavía están cerca de lograr el objetivo de detener el decreto. Confían en que conseguirán entre 121 y 124 votos, y creen que les falta muy pocos para frenar el DNU en el Congreso. La idea es esperar hasta febrero para votar en el recinto, ya que por ahora no tienen los votos necesarios para rechazarlo.
Para que un decreto sea rechazado en el Congreso, se necesita una mayoría simple: más de la mitad de los votos de los presentes. Si todos los diputados estuvieran en sus bancas ese día, serían necesarios al menos 129 votos. Por ahora, los números indican que los opositores tienen entre 121 y 124, pero esperan sumar algunos votos más de otros diputados que se muestran críticos o indecisos.
¿Quiénes quieren frenarlo? 🗳️
Los principales en contra son los bloques de Unión por la Patria, que tienen unos 93 votos, más algunos diputados de otros bloques como Unidos, la izquierda, y algunos independientes o que no se consideran oficialistas. Entre los que podrían sumarse están diputadas como Natalia De la Sota o Jorge Fernández, conocidos por su postura crítica hacia el decreto.
Además, algunos diputados de la UCR y ex libertarios como Marcela Pagano, que se movió en la oposición, también podrían sumarse a la intención de rechazar el decreto. La estrategia de la oposición es esperar los plazos establecidos por la ley y votar en el recinto, sin apurarse, para frenar la modificación.
¿Qué dicen desde el oficialismo? 💪
Desde el bloque oficialista, Unión por la Patria, aseguran que no hay una urgencia real para aprobar el decreto y que prefieren actuar con responsabilidad institucional. En un comunicado, señalaron que el decreto amplía la opacidad en las actividades de inteligencia y que contradice principios democráticos, ya que las fuerzas de inteligencia no deberían tener facultades coercitivas que puedan ser usadas como una policía secreta.
Por su parte, el kirchnerismo también presentó un proyecto de declaración en rechazo al decreto, advirtiendo que la norma afecta la división de poderes y que no había necesidad ni urgencia para aprobarlo en un momento en que el Congreso está en receso.
¿Y qué pasó en el pasado? 🕰️
El único antecedente de un rechazo a un decreto presidencial en Argentina fue en 2024, cuando la oposición rechazó un DNU de Javier Milei que aumentaba en 100 mil millones de pesos el presupuesto para gastos reservados de la SIDE. En esa ocasión, incluso el PRO votó en contra del decreto, mostrando que no todos están de acuerdo con este tipo de medidas.
¿Qué sigue? ⏳
Por ahora, la estrategia de la oposición es esperar a que se cumplan los plazos legales: el Ejecutivo tiene hasta el 15 de enero para enviar el decreto al Congreso. Luego, la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo tendrá unos días para analizarlo. Después, cualquiera de las cámaras podrá votarlo. La idea es que, si no hay acuerdo, el decreto pueda ser frenado en esa etapa, sin necesidad de que llegue a una votación en el recinto.
En definitiva, la pelea por este DNU todavía no termina. Los próximos meses serán clave para definir si las fuerzas políticas logran frenar una modificación que muchos consideran peligrosa para la democracia.




