¿Qué tan bien nos va en las finanzas públicas? 💸

Este año, el Gobierno Nacional enfrenta un escenario complicado en sus recursos. Según un informe reciente, se estima que los ingresos tributarios —es decir, lo que el Estado recauda por impuestos— podrían caer un 2,9% en términos reales respecto a 2025. Además, los impuestos coparticipables, que son fondos que se reparten con las provincias, también tendrían una baja del 1,1%. Todo esto significa que, en resumen, hay menos dinero ingresando a las arcas del Estado para gastar en lo que necesita el país.

¿Y qué pasa con el gasto público? 💰

Por otro lado, el análisis muestra que el gasto primario —todo lo que el Estado gasta en servicios, programas y salarios— durante los primeros cuatro meses de 2026 disminuyó un 3,3% en términos reales. Sin embargo, no todos los rubros muestran las mismas tendencias: mientras algunos aumentaron, otros sufrieron caídas muy fuertes.

Por ejemplo, los subsidios a la energía subieron un 106,5%, algo que puede parecer positivo para quienes reciben esas ayudas, pero refleja también un gasto que crece mucho en un contexto de ajuste. Otros gastos que aumentaron fueron los destinados a programas sociales y a las provincias, aunque en menor medida. En cambio, los subsidios a otras funciones tuvieron una caída brutal del 93,7%, y las transferencias corrientes a las provincias bajaron un 42,4%.

¿Qué significa esto para las finanzas del país? 📊

El informe de IARAF, una organización que analiza la economía, divide el gasto en dos grandes categorías: el gasto indexado, que incluye jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, y el no indexado, que comprende salarios, subsidios y otros programas sociales.

El gasto indexado, que representa más de la mitad del gasto total, creció un 1,5% en términos reales en los primeros meses del año. En cambio, el gasto no indexado cayó un 8,6%. Esto es importante porque, para cumplir con los compromisos y metas fiscales que tiene Argentina, en especial con el FMI, la mayor parte del ajuste debe concentrarse en reducir el gasto no indexado.

¿Qué se necesita hacer para equilibrar las cuentas? ⚖️

Según el análisis, dado que los ingresos totales del Estado bajaron un 4,3% y el gasto solo un 3,3%, el resultado primario —que es lo que queda después de restar gastos a ingresos— se deterioró, con una caída de 11% en términos reales en los primeros cuatro meses del año. Para lo que queda del 2026, se proyecta que los ingresos podrían reducirse aún más, en un 0,8%, y que el gasto se ajuste en un 2% para mantener las metas fiscales.

En ese escenario, el gasto indexado seguiría creciendo un 0,8%, mientras que el no indexado tendría que caer un 5,1%. La idea es que, si estos números se cumplen, el resultado primario del país podría mejorar en un 2% en comparación con el año pasado.

¿Qué pasa si las cosas se complican más? 🚨

El informe también analiza escenarios alternativos. Si los ingresos tributarios cayeran un 5% en 2026, el ajuste en el gasto no indexado debería ser casi del 11% para mantener el superávit fiscal. Por otro lado, si los ingresos aumentaran un 3%, el gasto no indexado podría crecer un 6,5% sin problemas.

Otra hipótesis interesante es que, si los ingresos sin tributos —como los obtenidos por privatizaciones— crecieran un 8%, el Gobierno podría mantener el gasto no indexado sin hacer recortes y, aún así, cumplir con la meta fiscal.

¿Y qué pasa con las universidades? 🎓

Un tema que genera dudas es la ley de financiamiento universitario, aprobada en 2025 y que todavía está judicializada. Si finalmente se implementa, el costo fiscal sería de aproximadamente un 0,23% del PBI, y para cubrir ese gasto, el Gobierno tendría que hacer recortes en otras áreas del gasto no indexado, que ya viene en baja.

De concretarse, las transferencias a universidades podrían pasar de caer un 6% en 2026 a subir un 76% en los últimos meses del año. Para hacer esto posible, el resto del gasto no indexado tendría que ajustarse aún más, con una caída adicional del 11% en la segunda mitad del año.

¿Y qué nos dice esto respecto al 2023? 🔙

El análisis también compara el gasto proyectado para 2026 con lo que se gastó en 2023. La buena noticia es que el gasto en jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares prácticamente volvería a los niveles del 2023, tras una fuerte caída en 2024. Sin embargo, los gastos no indexados —como salarios y subsidios— seguirían en baja, con una reducción del 47% en términos reales entre ambos años. Como resultado, el gasto total del Estado en esas áreas sería un 29% menor que en 2023.

Partidas como transferencias a provincias, gastos de capital y programas sociales fueron las más afectadas, con caídas importantes en casi todos los rubros.

¿Qué nos deja todo esto? 🤔

La economía del Estado en 2026 será un desafío. Menos ingresos, gastos que deben ajustarse y decisiones difíciles sobre a qué áreas se prioriza. La clave para el futuro será cómo el Gobierno maneje estos números y qué decisiones tome para mantener las cuentas en orden, sin dejar de lado las necesidades del país.