¿El fin de una era sin rivales claros? 🤔
Desde los tiempos de Menem y Kirchner, Argentina no había tenido gobiernos con desafíos tan particulares. Hoy, la administración actual todavía no tiene un gran activo que la destaque, y esa puede ser su principal fortaleza o su mayor debilidad. Si esta gestión fuera de ocho años, quizás sería demasiado pronto para hacer balances, pero si solo durara cuatro, la opinión sería diferente: algo falló en el camino.
El análisis apunta a que el rumbo capitalista occidental sigue siendo clave para evitar que la economía se pierda en un péndulo que solo atrasaría al país. Se habla de que el progresismo serio debe entender que hay cosas que quedaron prehistóricas y que el equilibrio fiscal, esa obsesión por mantener las cuentas en orden, ya no es negociable.
¿Se puede ser más flexible con impuestos? 💰
En Argentina, todavía hay un compromiso con reducir los impuestos, aunque la discusión ahora pasa por cómo lograrlo. Algunos piensan en subirlos para redistribuir, pero otros dicen que hay que ser cuidadosos para no matar la actividad económica. La idea sería hacer una política fiscal que sea lo menos dañina posible, sin perder de vista que el sector privado no siempre responde igual que el público.
El progresismo debe aceptar que ciertas cosas, como el equilibrio fiscal, ya no se discuten. Sin él, sería muy difícil avanzar en otras áreas como salud o educación. La sociedad, aunque escéptica por los resultados económicos, aún no quiere volver a los tiempos complicados del pasado.
¿Qué legado deja Milei? 🏛️
Para el economista Carlos Melconian, el principal legado de la gestión de Javier Milei es el equilibrio del fisco. Sin embargo, advierte que todavía falta mucho por reconstruir. La economía argentina, dice, necesita un proceso de transición largo, como en Uruguay, Brasil o Perú, que puede durar de 15 a 20 años para consolidarse en un camino estable.
Además, resalta que, en los primeros años, los números no serán los mejores, y que los logros reales solo se verán si se mantiene una política de estabilidad y crecimiento sostenido. La inflación, que hoy ronda el 40%, sería un éxito si lograra bajar al 15%, pero eso solo sería posible si no hay recesión y si la actividad económica no se desploma.
¿Qué pasa con la inflación y la actividad? 📉
El dilema entre inflación y crecimiento sigue siendo uno de los grandes desafíos. Mientras que el gobierno intenta bajar la inflación, también necesita que la economía no se quede paralizada. Melconian explica que hay un trade off: para reducir la inflación, muchas veces hay que sacrificar la actividad, y eso se traduce en menos empleo y menos salarios.
Por ejemplo, en el mandato de Milei, la inflación podría reducirse al 15%, pero eso implicaría que muchos segmentos de la economía estarían abajo de los niveles de 2011 o 2023. La realidad es que en estos años, algunos sectores como la industria, la construcción y el comercio no han logrado recuperarse del todo, y eso se nota en los números.
¿Qué pasa con las expectativas y las inversiones? 🚀
Para los inversores, las palabras de optimismo como las de Luis Caputo, que afirmó que los próximos 18 meses podrían ser los mejores para Argentina, no parecen muy realistas. Melconian advierte que esas promesas políticas suelen ser más de marketing que de realidad, y que en el país, los mejores períodos económicos suelen durar menos de lo que se piensa.
Lo que sí es cierto, dice, es que Argentina tiene un seguro fiscal y externo que ayuda a evitar los peores escenarios, pero eso no significa que no haya riesgos. La inflación, el nivel de actividad y la cotización del dólar siguen siendo los temas que más preocupan a los analistas y a los inversores.
El futuro del comercio exterior 💼
El saldo comercial, que en 2026 se espera que sea muy alto, es uno de los puntos positivos. Las exportaciones argentinas, principalmente en sectores como la agricultura, la minería y Vaca Muerta, están rindiendo mucho. Sin embargo, las importaciones también están en aumento, lo que genera un dilema: mientras exportamos más, también gastamos en productos del exterior, y eso puede complicar las cuentas.
Por primera vez, el Banco Central está comprando dólares, principalmente para pagar intereses y fortalecer las reservas. Pero Melconian advierte que, si la inflación sigue en estos niveles, mantener el tipo de cambio estable será cada vez más difícil, y podría terminar en una devaluación si no se toman medidas.
¿Qué pasa con la dolarización y los riesgos cambiarios? 💵
El nivel de dolarización en Argentina preocupa porque, aunque no hay una corrida visible, se están yendo unos u$s25.000 millones en un año. Esto indica que mucha gente sigue prefiriendo mantener sus ahorros en dólares, y que la confianza en el peso aún no se consolidó.
El mercado todavía no ajustó del todo cuánto significa esto para la economía, y si la política actual puede sostenerse sin que se produzca una crisis cambiaria. Una de las grandes dudas es si el gobierno podrá mantener el dólar en $1.400 con una inflación del 30%, o si eso terminará generando un problema mayor en el futuro.
¿Y qué sigue? 🔮
Mientras tanto, Melconian recomienda ser cautelosos y no dejarse llevar por promesas de cambios rápidos. La realidad, dice, es que Argentina necesita un proceso largo y sostenido para estabilizar su economía, y eso no se logra en 18 meses ni con discursos grandilocuentes. La clave será mantener la disciplina fiscal, cuidar las reservas y avanzar paso a paso hacia una economía más sólida y menos dependiente de los vaivenes políticos.




