Un clásico que quedó en la memoria 🏟️

La tarde en Mendoza quedó marcada por un partido que será recordado por mucho tiempo. Independiente Rivadavia, el equipo que ha sorprendido a todos en el fútbol argentino, se impuso con autoridad ante Gimnasia en un clásico que no se jugaba en la máxima categoría desde hace 44 años. El estadio Bautista Gargantini se llenó de alegría y pasión cuando, en un duelo lleno de emociones, la Lepra dio vuelta un resultado adverso y terminó goleando 5 a 1.

Un arranque de locura ⚽

El partido empezó con todo: a los 27 segundos, Gimnasia se puso en ventaja gracias a un cabezazo de Blas Armoa tras un centro de Ignacio Sabatini. Es uno de los goles más rápidos del torneo, solo un segundo por detrás del que anotó Luciano Vietto en la fecha 6. La hinchada local enloqueció, pero la alegría duró poco para el visitante, porque Independiente Rivadavia no se quedó atrás y en solo unos minutos logró igualar las cosas con un cabezazo de Sheyko Studer tras un tiro de esquina.

¿Qué pasó con las polémicas? 🤔

El encuentro no estuvo exento de controversias. Antes del empate, hubo una pelea en el área que casi termina en expulsiones. Tanto Agustín Modica como Sheyko Studer estuvieron en una acción muy violenta y, aunque el árbitro, Yael Falcón Pérez, solo amonestó a ambos, el VAR no intervino para revisar la jugada. Además, Esteban Fernández de Independiente Rivadavia fue amonestado por juego brusco grave, pero tampoco fue expulsado, lo que levantó algunas dudas sobre la gestión del juez.

El héroe de la tarde: Sartori ⚡

Lo que parecía un primer tiempo muy parejo cambió con un golazo de Fabrizio Sartori, el goleador de la Lepra. Aprovechó un espacio en el medio y con su zurda puso el 2-1, desatando la alegría en las tribunas. La tensión creció en los minutos siguientes, con cabezazos peligrosos en ambas áreas y discusiones que casi terminan en más expulsiones.

El despegue definitivo y la fiesta 🎉

En la segunda mitad, Independiente Rivadavia aprovechó su superioridad numérica tras la expulsión de Franco Saavedra, quien le tiró del pelo a Matías Fernández. Los goles no tardaron en llegar: Alex Arce empujó el rebote tras un remate de Villa y anotó el tercero. Luego, Leonard Costa de cabeza convirtió el cuarto tras un córner, y la tarde terminó con un golazo de taco de Leonel Bucca, que desató la locura en las tribunas y consolidó la victoria 5-1.

Un equipo que contagia pasión y hambre de gloria ❤️🔥

El triunfo de Independiente Rivadavia no solo le permite sumar puntos importantes en su zona, sino que también refleja un equipo que juega con corazón, entrega y mucho fútbol. Lidera su grupo en la Copa Libertadores y acumula una racha de ocho partidos sin perder en todas las competencias, un récord que pone en evidencia su crecimiento y la ilusión que genera en su hinchada. La tarde en Mendoza fue perfecta: sol, fiesta y un equipo que se quedó con el clásico para hacer historia.