Una historia de amor que llegó a su fin
Después de más de 15 años juntos, Mauricio Macri y Juliana Awada confirmaron su separación. La noticia se conoció a través de allegados y medios, que aseguraron que la decisión fue mutua y la tomaron antes de que terminara el año. A pesar de esto, pasaron las fiestas de fin de año en familia, en un gesto que refleja que, más allá del fin de su relación sentimental, mantienen una relación cercana y respetuosa.
¿Cómo empezó todo?
La historia de esta pareja empezó en 2009, en un gimnasio de Barrio Parque. Macri, entonces jefe de Gobierno porteño, tenía 50 años, y Juliana, 35. Según relatos, ella lo observaba desde la distancia en sus rutinas, y esa mirada fue el inicio de una relación que en pocos años los llevó al altar. Se casaron en 2010 en una ceremonia civil y celebraron en Tandil, en la estancia La Carlota, en un evento con familiares y amigos, donde más de 400 invitados estuvieron presentes.
Un amor que generó una familia
De esa unión nació Antonia, en 2011, la única hija en común. Juliana Awada ya tenía una hija mayor, Valentina, fruto de su anterior matrimonio con Bruno Barbier. Macri, por su parte, también es padre de tres hijos con su primera esposa, Ivonne Bordeu. La familia creció en un entorno que parecía sólido y feliz.
El rol de Juliana en la vida de Macri
Durante su tiempo en la política y en la presidencia, Macri no ocultó cuánto valoraba a su esposa. En varias entrevistas, el ex mandatario la llamó “hechicera” y contó que ella fue clave para que pudiera desconectarse del estrés y los problemas. La propia Awada también habló sobre su rol, resaltando la importancia de cuidar su bienestar emocional y ser un sostén para su familia. En una entrevista en 2016, incluso mencionó un consejo de Michelle Obama sobre la importancia de que las mujeres estén bien para que sus hijos y parejas puedan vivir en paz.
¿Hubo señales de una crisis?
Desde fines de 2024 y principios de 2025, se empezaron a escuchar rumores sobre posibles problemas en su matrimonio. Fotos y apariciones públicas por separado dieron pie a esas versiones. Sin embargo, tanto allegados como la propia Awada negaron que hubiera una crisis, y en las fiestas navideñas y de Año Nuevo, optaron por estar juntos, mostrando que, a pesar de la decisión de separarse, seguirían compartiendo momentos familiares.
El fin de una etapa y el futuro
Juliana Awada compartió en Instagram algunas fotos de sus vacaciones en la Patagonia, sin Macri, y en su historia dejó un mensaje que refleja lo que están viviendo: “Hay procesos íntimos y personales que necesitan tiempo, silencio y cuidado. Estamos cerrando una etapa importante de nuestra vida y vamos a tomar una pausa en este espacio para transitarla con respeto y calma”. Por su parte, Macri tiene previsto viajar en los próximos días a Europa, en lo que parece ser un cierre de ciclo y un nuevo comienzo para ambos.
¿Qué dejó esta historia?
Más allá del final, la historia de Mauricio Macri y Juliana Awada refleja una relación que comenzó con un flechazo en un gimnasio y que duró más de una década, con momentos de felicidad y complicidad pública. La forma en que ambos enfrentaron la noticia y decidieron seguir en contacto muestra que, a pesar de las diferencias, el respeto y la cercanía permanecen.
En definitiva, esta separación confirma que, incluso en las historias que parecen perfectas, las cosas pueden cambiar. Pero también nos enseña que lo importante es cómo enfrentamos esos cambios y qué decisiones tomamos para seguir adelante.




