La economía en pausa: expectativas y realidad 🚧

Durante el primer semestre, muchos pensaban que para fines del segundo ya estaríamos en condiciones de emitir deuda en el mercado, pero el escenario internacional, influenciado por las políticas de Donald Trump, complicó esas previsiones. Lo que parecía un camino claro se fue retrasando y, en medio de ese proceso, se generó un shock de expectativas negativas que frenó la actividad económica.

Este fenómeno impactó en cómo las personas y empresas veían el futuro. La desconfianza llevó a que casi la mitad del dinero en circulación, medido por el M2 —que incluye efectivo, cuentas y plazos cortos— estuviera dolarizado. La consecuencia fue una economía que, en ciertos meses, se estancó, con pocas ganas de crecer y con menos movimiento en la demanda de dinero.

¿Qué pasó después del año electoral? 📈

Con la llegada de las elecciones, las cosas empezaron a cambiar. La actividad dejó de estar tan frenada. La demanda monetaria se movió y algunos indicadores empezaron a mostrar signos de recuperación. Solo los sectores que dependen de la inversión y las exportaciones siguieron su rumbo, mientras otros se estabilizaron o mejoraron lentamente.

Según Dante Sica, exfuncionario durante el gobierno de Mauricio Macri, el programa económico en marcha todavía está en fase de definición, especialmente en lo que respecta a las reglas cambiarias y monetarias. La idea es que, para el primer trimestre de 2026, esas variables puedan estar completamente claras y la economía pueda ingresar de forma más normal al mercado de deuda voluntario, como parte de un proceso de estabilización.

¿Por qué la inflación no baja más? 💸

En noviembre, la inflación fue del 2,5%, algo más alta que en octubre. Esto puede parecer contradictorio, dado el estancamiento en la actividad y las medidas de ajuste fiscal y monetario. Pero Sica explica que, en un proceso de transición, todavía hay sectores ajustando precios y costos, y que algunos aumentos estacionales —como el turismo o la carne en fin de año— también influyen en los números.

Además, si no hubiera sido un año electoral y las tensiones que eso generó, la inflación probablemente sería un poco menor. La realidad es que la economía todavía está en un proceso de ajuste y eso se refleja en los precios.

¿Recuperar la economía puede costar más inflación? ⚠️

Cuando la actividad comience a recuperarse, ¿esto podría hacer que la inflación suba aún más? Sica aclara que no necesariamente. Estiman que, para fin de año, la inflación final puede estar por encima del 4,5%, pero para 2026, esperan un crecimiento del 4% en la economía, aunque todavía con algunas variables por definir.

¿Qué pasa con el modelo productivo y las pymes? 🏭

Desde su experiencia, Sica comenta que la política industrial en Argentina ha sido siempre un tema complejo. El gobierno actual tiene instrumentos para atraer inversiones, como el régimen para grandes proyectos, y ha desregulado mucho para favorecer a las PyMEs, que muchas veces enfrentan regulaciones y obstáculos que frenan su desarrollo.

Por ejemplo, en temas de comercio exterior, se aceleró el proceso de importaciones, principalmente de bienes de capital, lo que a veces genera más competencia para las empresas locales. Sin embargo, también hay empresas que han podido mejorar sus costos y procesos gracias a estos cambios.

¿Están preparadas las PyMEs para estos cambios? 🚀

Sica piensa que, en general, las empresas medianas y las PyMEs están en condiciones de adaptarse a las nuevas reglas del juego, aunque advierte que la falta de reglas claras y cambios constantes generan incertidumbre. La clave está en que estos cambios sean más estables y duraderos en el tiempo para que puedan planificar a largo plazo.

En sectores como la confección y el textil, la demanda de productos sustentables y la utilización de fibras naturales, como el algodón argentino, puede ser una gran oportunidad para liderar en moda sustentable, pero hace falta avanzar en programas que mejoren la calidad y la innovación en esa cadena productiva.

El problema de la informalidad y el empleo precario 🛠️

Un informe de la UBA muestra que el empleo formal en Argentina está en mínimos históricos. La cantidad de trabajadores en la economía formal no crece y, en cambio, aumenta la informalidad. Esto no es nuevo, sino que viene de hace unos 15-20 años, cuando se profundizó la destrucción de empleos con derechos y mejores condiciones.

El sector de servicios y construcción concentra la mayor parte del empleo, pero con niveles de productividad bajos, y muchas veces en empresas pequeñas o informales. La rigidez regulatoria y los problemas impositivos dificultan la formalización y el crecimiento de estos trabajos.

¿Qué se puede hacer? 💡

Respecto a la reforma laboral, Sica señala que hay avances en temas como reducir la litigiosidad y adaptar regulaciones a las nuevas formas de trabajo. Aunque los sindicatos aún tienen influencia, su capacidad de movilización y oposición ha disminuido en comparación con hace décadas, lo que abre la puerta a reformas más ágiles.

El desafío será lograr que esas reformas no solo sean aprobadas, sino que se traduzcan en más empleo formal y mejor calidad para los trabajadores, sin perder de vista que el proceso debe ser estable y con reglas claras en el tiempo.

¿Qué pasa con el dólar y las reservas? 💵

En cuanto a la política cambiaria, Sica explica que, si bien el esquema de bandas se mantiene, aún falta definir algunos aspectos y cerrar completamente las políticas. La expectativa de que el dólar se mantenga dentro de la banda todavía tiene dudas, pero el gobierno ya logró emitir un bono en dólares, una señal positiva para el mercado.

Además, con el ingreso de inversiones y la acumulación paulatina de reservas, Argentina busca fortalecer su posición financiera. Pero aún falta mucho para que esas metas se cumplan por completo, y la economía sigue en un proceso de ajustes y expectativas que se van formando de a poco.

El mundo y las oportunidades 🌎

Por último, Sica remarca que la demografía en Asia y África está impulsando a los principales compradores internacionales, lo que puede ser una oportunidad para Argentina, especialmente en exportaciones de alimentos, energía, minerales y servicios tecnológicos. La relación con Estados Unidos también es clave, en un escenario donde la Argentina necesita equilibrar alianzas estratégicas y mercados para potenciar su crecimiento.