La deuda familiar alcanza niveles récord y golpea especialmente a quienes menos tienen 🏚️

En Argentina, la situación económica se está complicando más y más, y uno de los indicadores que más preocupa es la morosidad, es decir, el porcentaje de personas que no pueden pagar sus deudas a tiempo. Actualmente, la morosidad de las familias está en un nivel récord del 10,6%. Esto significa que más de una de cada diez familias tiene atrasos en sus pagos, y en la provincia de Buenos Aires esa cifra sube aún más, llegando al 15,4% en enero.

Para entenderlo mejor, esto implica que aproximadamente una de cada cuatro personas tiene atrasos mayores a 90 días en sus obligaciones financieras. La situación es especialmente dura para los jóvenes y los adultos mayores, que son los más afectados por esta tendencia. La combinación de salarios que no alcanzan, trabajos inestables y un acceso cada vez más fácil a créditos, está creando un escenario donde las deudas se vuelven impagables para muchos.

Los más vulnerables: jóvenes y adultos mayores en la cuerda floja 🚶‍♂️👵

Los jóvenes, en particular, enfrentan una realidad difícil en el mercado laboral. La tasa de desocupación en ese grupo es alta: 16,8% en mujeres y 16,2% en varones. Además, la informalidad laboral, que significa trabajos sin beneficios ni estabilidad, afecta al 67,4% de los jóvenes en el tercer trimestre de 2025. Sin un trabajo seguro y con salarios que no alcanzan, muchos recurren a créditos para sobrevivir, pero esto los pone en una situación aún más vulnerable.

Por su parte, los adultos mayores también están atravesando dificultades. Sus ingresos, que en muchos casos dependen de jubilaciones, perdieron poder adquisitivo, con una caída del 40% entre 2017 y 2025. Aunque la tasa de morosidad en este grupo todavía es baja, creció rápidamente en el último año: en enero, superó el 8%, casi cuadruplicando el nivel de hace un año.

El auge del crédito digital y los riesgos que trae ⚠️

Uno de los fenómenos que está marcando esta realidad es el crecimiento del crédito digital. Muchas personas, especialmente los jóvenes, recurren a fintechs —empresas que ofrecen préstamos a través de internet— para acceder a dinero rápido. Sin embargo, estos créditos muestran niveles de mora más altos que los préstamos tradicionales, con un 42,2% contra un 34,3% en bancos. Esto indica que, si bien es más fácil conseguir un préstamo, también es más difícil devolverlo, lo cual puede generar un círculo vicioso de endeudamiento.

En el caso de los adultos mayores, también se observa un aumento en la morosidad en los créditos vía fintech, llegando al 18%, frente a un 6,8% en préstamos bancarios. La facilidad de acceso al crédito digital, en algunos casos, termina complicando más a quienes ya tienen dificultades para mantener sus pagos al día.

Salarios en baja y consumo en caída 🛑

El problema no solo pasa por las deudas, sino también por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones. Desde que asumió Javier Milei, los salarios reales —que ajustan por inflación— han caído en forma generalizada. Los trabajadores en el sector privado vieron una reducción del 2,3% en sus ingresos en los primeros meses del año, mientras que los empleados públicos sufrieron una caída mucho mayor, del 17,9%. Los jubilados, que no reciben aumentos desde marzo de 2024, también vieron reducirse sus ingresos, principalmente las jubilaciones mínimas.

Todo esto afecta directamente el consumo, que se mantiene estancado. Menos plata en los bolsillos significa menos compras, menos inversiones y un círculo vicioso que sigue profundizando la crisis económica.

¿Qué puede pasar en el futuro? ⚠️

El aumento en la morosidad no solo refleja las dificultades de las familias, sino que también puede tener consecuencias a nivel macro. Cuando más personas dejan de pagar, los bancos y las financieras se vuelven más reacias a otorgar créditos. Esto puede traducirse en tasas más altas y en un círculo vicioso que hace más difícil salir adelante.

En definitiva, la situación del endeudamiento en Argentina muestra una mezcla peligrosa de salarios bajos, empleo inseguro y un mercado de créditos que, si no se controla, puede terminar afectando aún más a quienes menos tienen. La lucha por mejorar las condiciones económicas y el acceso a derechos básicos sigue siendo clave para evitar que esta crisis se profundice aún más.