Una mirada crítica desde la Iglesia 🕊️

La Iglesia católica no se quedó callada respecto a los cambios en la política migratoria que realizó el gobierno el año pasado. A través de un comunicado difundido por la Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes, expresaron su preocupación por cómo esas medidas afectan a las personas que migran en busca de una vida mejor.

¿Qué cambió en la ley y por qué causa polémica?

En mayo del año pasado, el gobierno modificó varias leyes, incluyendo la Ley de Migraciones y la Ley de Ciudadanía, mediante un DNU —o sea, sin pasar por el Congreso. Entre los cambios más importantes, se pusieron requisitos más estrictos para ingresar y permanecer en el país, como la exigencia de un seguro de salud o un pago previo, además de nuevas reglas para obtener la ciudadanía por naturalización. También se permitieron que las universidades públicas cobren aranceles a los migrantes.

Estos cambios generaron rechazo, ya que muchos consideran que dificultan aún más la integración y el acceso a derechos básicos para las personas migrantes. La Iglesia critica que estas modificaciones puedan estar más orientadas a una estrategia de comunicación política que a la verdadera protección de derechos.

Impacto en la vida de las personas migrantes 🧳

Desde la Iglesia advierten que estas nuevas reglas generan incertidumbre y miedo en los migrantes. La dificultad para acceder a documentos, salud, educación y trabajo digno se agrava, especialmente para quienes tienen discapacidades o antecedentes penales. La preocupación principal es que muchos migrantes se sienten vulnerables y temen ser expulsados en cualquier momento, lo que los pone en una situación de gran incertidumbre y desesperanza.

«El acceso a un trabajo digno y a servicios de salud de calidad se vuelve cada vez más difícil», expresaron desde la Iglesia. Y en el caso de los migrantes que trabajan en sectores como la explotación de hidrocarburos no convencionales o en actividades portuarias, la situación puede ser aún más dura, enfrentándose a escenarios hostiles y abusos.

Rechazo y controles en las fronteras 🚫🌍

Uno de los puntos que más preocupa a la Iglesia es el aumento en el rechazo arbitrario hacia las personas en las fronteras. La institución denuncia que los operativos de control migratorio parecen responder más a estrategias de comunicación política que a una verdadera política de derechos. Esto afecta seriamente a quienes intentan ingresar o regularizar su situación en el país, generando temor y obstáculos en su camino.

El llamado a la empatía y la protección 🤝❤️

La Iglesia insiste en la importancia de acompañar a las personas migrantes con cercanía y respeto. En su declaración, señalan que las comunidades no deben ser solo lugares de asistencia, sino espacios donde se proteja la dignidad humana y se fomente la cultura del encuentro. La idea es que los migrantes no sean vistos como una carga, sino como personas que aportan con sus dones y enriquecen a la comunidad.

Además, subrayan que es fundamental garantizar sus derechos, su identidad y su participación activa en la sociedad. La Iglesia también invita a reconocer en los migrantes a quienes pueden convertirse en mensajeros de esperanza, siguiendo el mensaje del Papa León XIV, quien en la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, resaltó que estos pueden ser protagonistas y no solo víctimas.

Un compromiso con la esperanza ✨

Por último, la institución reafirma su compromiso de seguir trabajando en la atención pastoral y en la protección de las familias migrantes. La idea es construir una sociedad más inclusiva, donde todos tengan la oportunidad de vivir con dignidad y en paz.

En un contexto donde la migración sigue siendo un tema central, la postura de la Iglesia busca poner en primer plano la humanidad y los derechos de quienes dejan su hogar en busca de un futuro mejor.