El monotributo crece, pero ¿a qué costo? 🚶‍♂️📉

En Argentina, cada vez más personas optan por inscribirse en el monotributo, una modalidad que permite ser trabajador independiente y pagar aportes mínimos. Desde noviembre de 2023, se sumaron más de 150 mil nuevos monotributistas, un aumento del 7,4%. Sin embargo, esa tendencia trae problemas para el sistema de jubilaciones, que está en crisis.

¿Por qué importa el monotributo? 🧐

El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) se financia con los aportes de los trabajadores. Hoy en día, hay unos 10,3 millones de aportantes para sostener 7,5 millones de jubilados y beneficiarios. Pero, solo el 26% de esos aportantes son independientes, y entre ellos, los monotributistas representan el 20% del total.

El problema: aunque los monotributistas aumentaron en cantidad, sus aportes son muy bajos en comparación con los trabajadores en relación de dependencia. Mientras un empleado registrado aporta en promedio un 11,2% de su ingreso, un monotributista solo aporta alrededor del 1,1%. Además, la cifra promedio de aporte mensual de un monotributista en marzo de 2026 fue de unos $19.215, frente a los $187.098 de un trabajador registrado.

¿Qué significa esto? 📊

El crecimiento de monotributistas no está generando más recursos para el sistema. La mayoría de estos trabajadores en el régimen más bajo (categoría A y B) aportan muy poco, y esa contribución no alcanza para sostener las jubilaciones. Además, el mercado laboral sigue siendo muy informal: el 44% de los ocupados trabaja sin aportes previsionales formales, lo que suma más de nueve millones de personas.

El desafío demográfico y financiero 🕰️💰

El envejecimiento de la población también complica aún más la situación. Según el INDEC, en 2022, el 12% de la población tenía 65 años o más, y esa proporción subirá al 17% en 2040. La relación entre adultos mayores y menores de 15 años se duplicará, pasando de 55 a 115 mayores por cada 100 menores. Esto significa que cada vez hay más jubilados y menos trabajadores que aporten.

El sistema actual ya no alcanza a cubrir todos los gastos: el SIPA tiene un déficit cercano al 2% del PBI y necesita ayuda del Estado. Los recursos que entran por aportes personales y patronales no alcanzan para pagar las jubilaciones, las pensiones y bonos, por lo que el gobierno debe hacer transferencias para cubrir el faltante.

¿Qué puede hacer el país? 🔍

Desde la Fundación Mediterránea, una de las instituciones que estudian estos temas, proponen que, al pensar en una reforma previsional, no solo se revise la edad de jubilación o los requisitos, sino también cómo cambió el mercado laboral en las últimas décadas. La informalidad y los aportes bajos de muchos contribuyentes modificaron la estructura del sistema, y eso debe tenerse en cuenta.

Además, alertan que el poder adquisitivo de las jubilaciones cayó un 13% en los últimos tres años, y la jubilación mínima con bono perdió un 20% en términos reales. En paralelo, cerca de un millón de personas mayores de 65 años todavía trabajan, lo que representa un 4,6% del total de ocupados.

¿Qué podemos aprender? 🤔

La historia muestra que el crecimiento del monotributo, si bien ayudó a incluir a muchos en la formalidad, no es suficiente para sostener el sistema de jubilaciones. La clave está en mejorar la calidad y el monto de los aportes, y en buscar soluciones que tengan en cuenta los cambios en el mercado laboral y la demografía.

La situación exige una mirada más integral y reformas que permitan un sistema previsional más justo y sustentable para el futuro de todos.