¿Qué pasa con la ropa usada en Argentina? 🚧
El gobierno anunció que va a reforzar los controles en las aduanas para las importaciones de ropa usada. La medida llega en un momento donde estas importaciones se multiplicaron por 40 en los primeros ocho meses del 2025 en comparación con todo el 2024, según reveló un medio de prensa. La idea no es prohibirlas, sino hacerlas más difíciles y controladas.
¿Por qué ahora? 🤔
El aumento de estas importaciones preocupa a varios sectores porque también puede traer riesgos para la salud y el medio ambiente. Un informe del Ministerio de Salud advirtió que traer ropa usada puede ser peligroso, sobre todo para personas vulnerables como bebés, ancianos o quienes tienen el sistema inmunológico debilitado. Por eso, el gobierno decidió ponerle un freno mediante nuevos requisitos en la Aduana.
¿Qué cambios se vienen? 📝
A partir de ahora, al registrar la entrada de ropa usada en la Aduana, las empresas deberán presentar un nuevo documento llamado «AUTO-ROPA-USADA». Además, seguirán exigiendo el certificado de desinfección que ya se pide, pero con estos nuevos pasos se busca evaluar mejor los riesgos y limitar la cantidad de productos que ingresan.
¿Qué productos abarca la medida? 🧥
La regulación afecta específicamente a las posiciones arancelarias 6309.00.10 y 6309.00.90, que corresponden a ropa usada y otros textiles similares. La idea es frenar la escalada sin que esté completamente prohibido, ya que eso sería más difícil de justificar políticamente.
¿Qué se busca con estos cambios? 🎯
Una fuente del gobierno explicó que la medida apunta a reducir el volumen de importaciones, que estaban creciendo sin control y generando preocupaciones sanitarias y ambientales. Se espera que, con estos nuevos trámites, bajen las cantidades que ingresan y, por lo tanto, también los riesgos asociados.
Contexto y consecuencias 📉
El incremento en las importaciones de ropa usada no es un dato menor. En solo ocho meses del 2025, esas importaciones se multiplicaron por cuarenta en comparación con todo el año pasado. Esto generó malestar en el sector textil local, que ya atraviesa una crisis profunda.
Según datos del INDEC, en octubre pasado, las fábricas del sector estaban utilizando solo un tercio de su capacidad instalada, el nivel más bajo en toda la historia reciente. La caída en la demanda interna, sumada a una apertura comercial rápida y desordenada, afectó mucho a las empresas. Muchos de estos negocios enfrentan altos impuestos, costos crecientes, problemas con la infraestructura y un tipo de cambio que no ayuda.
El impacto social y laboral ⚠️
La crisis en la industria textil también se refleja en el empleo. Desde noviembre de 2023, se perdieron unos 14.000 puestos de trabajo en ese sector, que incluye confección, cuero y calzado. La Fundación Protejer señala que esta caída en el empleo es similar a la de otros sectores como la construcción.
¿Qué pasa con la ropa importada? 🌍
La mayoría de la ropa usada que llega a Argentina viene de Estados Unidos, principalmente porque en ese país no la incineran debido a regulaciones ambientales y altos costos de destrucción. Luego, los distribuidores la reúnen en fardos de entre 25 y 50 kilos y la venden a través de las redes sociales. Pero esta práctica genera preocupaciones ecológicas, ya que en lugares como el desierto de Atacama en Chile, se descarta cerca del 40% de la mercadería que no está en condiciones de ser vendida.
¿Qué sigue? 🚀
Con estas nuevas regulaciones, el gobierno busca equilibrar la economía, la salud pública y el medio ambiente. La medida todavía está en marcha y será interesante ver si logra frenar el crecimiento de las importaciones sin afectar demasiado a los consumidores y al sector formal de la industria local.




