¿Qué pasa con las exportaciones argentinas?
La Cámara de Exportadores de la Argentina (CERA) acaba de presentar un plan con 248 ideas para que el país pueda mejorar su comercio exterior. La idea es que, si todo sale bien, en 2030 estas propuestas podrían generar unos u$s15.760 millones más para la economía del país.
Pero, ¿por qué tanto interés en las exportaciones? Porque hace más de una década que el sector exportador no crece y sigue estancado. En realidad, solo unas pocas empresas y sectores concentran la mayor parte de las ventas afuera, principalmente productos primarios y petróleo. Esto limita la diversificación y hace que Argentina dependa demasiado de unos pocos productos.
¿Cuál es el diagnóstico? 🤔
Actualmente, Argentina participa con solo el 0,33% en el comercio global de exportaciones. Hace diez años, el número de empresas que exportan se mantuvo casi igual, en torno a 9.300, muy parecidas a las de países como Perú o Chile. Además, las pequeñas y medianas empresas exportadoras representan solo el 6,3%, por debajo del promedio de países menos desarrollados, que está en 7,9%.
En promedio, cada argentino exporta menos de u$s1.500 al año. En comparación, países como Estonia, Finlandia, Australia y Canadá superan los u$s14,000, mientras que Chile y México rondan los u$s4.500. Otro problema es la carga impositiva: Argentina tiene derechos de exportación que la diferencian de casi todos sus competidores, ya que solo unos pocos países recaudan más en derechos de exportación.
¿Qué proponen para cambiar las cosas? 💡
La CERA pone sobre la mesa varias ideas para 2026, que buscan normalizar y potenciar el comercio exterior. Entre las principales están eliminar la obligación de liquidar en dólares todas las divisas que se generan por exportar. Actualmente, Argentina exige que el 100% de esas divisas se conviertan en pesos, lo que genera desigualdades y limita la flexibilidad del sector.
Otra propuesta importante es reducir los derechos de exportación. Solo siete países en el mundo recaudan más del 5% en retenciones, y Argentina es uno de ellos. La idea es bajar esa carga para hacer más competitivas a las empresas argentinas.
También quieren actualizar los reintegros a las exportaciones, que en algunos casos no alcanzan a compensar los impuestos indirectos que pagan. Además, proponen eliminar trámites administrativos que no están contemplados en la ley y que solo complican a los exportadores.
Deuda y burocracia: obstáculos para crecer 🔄
Un problema que preocupa mucho en el sector es la deuda acumulada con el Estado. Los exportadores esperan meses para recibir reintegros y devolución del IVA, lo que afecta su liquidez. En 2024, se propuso que la Agencia de Recaudación dolarice esas deudas, pero algunos exportadores todavía tienen dudas sobre esa medida.
La propuesta alternativa es crear una cuenta corriente única que permita compensar automáticamente las deudas y créditos, simplificando el proceso y evitando que se acumulen problemas a largo plazo.
Todo esto, sumado a la burocracia y los costos de operar en el comercio exterior, limita el crecimiento del sector y frena la entrada de nuevas empresas. Solo unas 9.200 firmas exportan hoy, un número que no cambió mucho en la última década, y la mayoría de los envíos siguen concentrados en unos pocos sectores.
¿Qué pasa con el futuro? 🚧
Para 2026, CERA quiere que Argentina dé pasos concretos para mejorar su posición internacional. Entre esas ideas están eliminar la obligación de liquidar divisas en pesos, reducir los derechos de exportación, actualizar los reintegros, y hacer más simple y digital todo el proceso aduanero.
Además, piden que se ordene la gestión logística, como la licitación de la Hidrovía y las concesiones portuarias, que están en espera desde hace años. También quieren que Argentina avance en su participación en organismos internacionales como el G20, la OCDE y en acuerdos como el de París, para integrarse mejor al mundo.
La idea de fondo es que Argentina deje de ver las exportaciones solo como una fuente de ingresos fiscales y las transforme en un motor estratégico de desarrollo, empleo y inversión a largo plazo. Solo así, creen, el país podrá diversificar su economía y aumentar su participación en el mercado global.




