La vuelta de Marcos Rojo: ¿Un pase con muchas vueltas? 🔄
Después de varias idas y vueltas, Marcos Rojo finalmente firmó su regreso a Estudiantes de La Plata. El futbolista de 36 años, que en los últimos meses estuvo en Racing, tendrá un tercer ciclo con el club y podrá jugar en la semifinal de la Copa Libertadores contra Flamengo, cuyo partido de ida será este jueves.
¿Qué pasó con el pase? Una lucha política en el fútbol argentino 🥊
Lo que parecía una simple transferencia se convirtió en un verdadero juego de ajedrez político. La situación estuvo a punto de caerse en varias oportunidades, y la clave estuvo en la intervención de Claudio Tapia, presidente de la AFA. En medio de un enfrentamiento con Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, y con Diego Milito, jefe de Racing, Tapia tuvo que decidir si aprobaba la operación.
Por un lado, Verón y Milito estaban en desacuerdo, y la relación entre Tapia y Verón está bastante tensa desde hace tiempo, especialmente después de incidentes en la final de la Supercopa Internacional contra Rosario Central. Por el otro, el club de La Plata necesitaba urgentemente que Rojo pudiera jugar la Libertadores para poder inscribirlo y que pueda competir en las semifinales.
El camino complicado para que Rojo pudiera jugar 🛤️
El acuerdo entre Racing y Estudiantes ya estaba casi cerrado. El jugador rescindiría su contrato con la Academia y, además, condonaría una deuda de 200.000 dólares. A cambio, Estudiantes pagaría un monto por el pase y, si lograba avanzar hasta la final y ganarla, recibiría un dinero extra.
Todo parecía encaminado, y Racing incluso le dio permiso a Rojo para entrenarse en La Plata, pero el problema era que la AFA necesitaba aprobar una excepción para que el pase se hiciera fuera de plazo. La lesión de Gabriel Neves, el jugador que Rojo reemplazaría, complicó las cosas. La ley indicaba que el reemplazo debía estar fuera de las canchas por al menos cuatro meses, pero Rojo solo tendría unos 90 días de recuperación, por lo que no cumplía con los requisitos reglamentarios.
¿Una autorización especial? ¡Sí, y llegó tarde! ⏳
El jugado, consciente de que podía no aprobarse su pase, se movió rápido y viajó a Capital para reunirse con su representante y con Tapia. La idea era convencer a las autoridades y conseguir la autorización excepcional que permitiera inscribirlo en el último momento. Finalmente, después de varias horas de incertidumbre, la aprobación llegó justo antes del cierre del plazo, a las 18 horas del viernes.
Desde La Plata, aseguraron que Rojo había recibido el visto bueno, pero hubo que esperar. La demora en la respuesta generó tensión, y en Racing estaban expectantes hasta último momento, temiendo que la operación se cayera.
Una decisión que tuvo un costo político ⚖️
La historia no fue solo sobre fútbol, sino también sobre política interna. Tapia, que tenía en sus manos la decisión final, esperó hasta último momento para dar el OK, en un gesto que algunos interpretan como un favor a Verón y a Milito, que estaban en la vereda de enfrente. La jugada parecía más un movimiento político que una simple transferencia.
Mientras tanto, Rojo se vio obligado a gestionar por su cuenta. Luego de que la autorización se demorara, salió del entrenamiento en City Bell y se fue a Capital para cerrar los últimos detalles. Gracias a la intervención de su representante y a la gestión de Tapia, logró que su pase se concretara y se convirtió en refuerzo de Estudiantes justo a tiempo para la semifinal.
¿Qué sigue ahora? ⚽
Con Rojo en el equipo, Estudiantes tiene una gran chance de dejar todo en la cancha ante Flamengo. La historia de su regreso revela cómo en el fútbol argentino, muchas veces, los movimientos no solo son deportivos, sino también políticos. Y ahora, solo queda esperar qué pasa en la cancha y si la llegada del defensor será suficiente para que el Pincha dé el golpe y siga soñando con la final de la Libertadores.




