De Lomas de Zamora a la historia del ska en Argentina
Desde sus comienzos en 1988, Los Calzones, liderados por Marcelo «Pingüino» Del Grosso, han recorrido un largo camino. La banda nació en Lomas de Zamora, en el altillo de la casa de Pingüino, donde un grupo de chicos empezó a zapar y a experimentar con la música. En sus primeros años, combinaban temas propios con covers de bandas como Madness, Bad Manners y The Specials, aprendiendo de casetes que compartían entre amigos, ya que comprar discos era costoso.
Con una pasión desbordante y sin apoyo de grandes empresas, Los Calzones se hicieron un lugar en la escena independiente. En los años 90, su sonido empezó a consolidarse, mezclando el espíritu festivo del ska británico con un estilo bien barrial y bonaerense. En 2001, lanzaron Plástico, su sexto disco, que los ayudó a consolidar su identidad musical.
Bariloche: la segunda casa de la banda y su historia en el sur ❄️🎶
En esa misma época, la banda empezó a tener una relación especial con Bariloche. La primera vez que llegaron a la ciudad fue para promocionar su música, pero lo que empezó como una visita se convirtió en algo mucho más grande. Cada vez que sonaba Porrompompero en los boliches, la reacción era explosiva. Los estudiantes que viajaban a Bariloche para sus viajes de egresados se apropiaron de sus canciones, y pronto la banda se convirtió en la banda oficial de esas vacaciones estudiantiles.
Con el tiempo, Los Calzones se instalaron varias temporadas en la ciudad, tocando noche tras noche para miles de jóvenes, casi viviendo allí. La experiencia fue tan enriquecedora que, por un tiempo, casi no pensaron en otra cosa que en seguir tocando y disfrutando de esa conexión especial con su público. Hoy, esa etapa quedó en el pasado, aunque siempre será parte de su historia.
El regreso a la escena y el nuevo disco Huella 🚀🎧
Tras casi cuarenta años en el ruedo, Los Calzones lanzan Huella, su décimo disco. La grabación, realizada en Miami en los prestigiosos estudios Criteria, fue un proceso que buscaba sonidos vintage y analógicos, con consolas, micrófonos y instrumentos antiguos, en busca de un resultado diferente a lo que hoy suele sonar en la música digital. El resultado los llenó de orgullo: un disco que suena único y muy suyo.
El regreso a los escenarios también trajo cambios, pero siempre con la misma independencia. La banda no tiene managers ni grandes equipos, y todo el trabajo de difusión y promoción lo hacen ellos mismos. Desde los flyers hasta los videos en YouTube, todo pasa por sus manos. “No entendemos mucho de redes, pero le metemos igual”, bromea Pingüino.
Haciendo música para ellos y para todos 🎤✨
¿Para quién escriben? La respuesta es sencilla: para ellos mismos. La banda no piensa en un público específico, sino en lo que les gusta, en lo que les divierte y en lo que sienten que todavía tienen ganas de mostrar. Las letras surgen de ideas, frases o fragmentos que van armando en el estudio, sin una planificación previa. La prioridad es que la música los represente y los divierta.
En cuanto a las influencias, escuchan de todo, aunque en broma reconocen que un disco de RKT no sería lo suyo. También han colaborado con artistas de distintas generaciones, pero prefieren hacer sus propios caminos. En 2001, por ejemplo, hicieron un disco homenaje al rock argentino con invitados como Andrés Calamaro y Soda Stereo, pero en Huella optaron por no sumar invitados para mantener su estilo.
Una canción para Messi y otros homenajes 🇦🇷⚽
Recientemente, lanzaron Lleva, una canción dedicada a Lionel Messi. Aunque no saben si el jugador la escuchó, la canción tuvo un impacto enorme en YouTube, con más de 1.3 millones de reproducciones. La idea nació como un homenaje a un ícono nacional, en medio de momentos difíciles para Messi, tras la pérdida de su padre y en la celebración de sus logros deportivos.
Planes y desafíos de una banda que no para
¿Qué sigue? La banda tiene ganas de tocar en lugares como Japón y Australia, donde el ska sigue teniendo su público, aunque todavía tienen muchas ganas de conquistar nuevos territorios. También miran con optimismo el futuro, siempre con esa misma independencia que los caracterizó desde el principio y que les permitió mantenerse fieles a su estilo a lo largo de los años.
En definitiva, Los Calzones son un ejemplo de cómo hacer música sin depender de las grandes estructuras, apostando a la autenticidad y a la conexión con su gente. Porque, en el fondo, esa es la verdadera huella que dejan: la de una banda que siempre hizo lo que quiso, sin perder su esencia.




