¿Qué pasa con las ventas en los comercios pequeños?

Durante febrero, las ventas en los comercios minoristas pequeños volvieron a bajar, y ya llevan diez meses seguidos en caída. A pesar de una leve mejora mensual del 2,6% que ocurrió en ese mes, el sector sigue sin poder revertir la tendencia negativa y acumula una caída del 5,2% en lo que va del año.

¿Por qué bajan las ventas?

El dato más importante es que, en términos reales, las ventas bajaron un 5,6% en comparación con el mismo mes del año pasado. Esto significa que, a pesar de algunos avances, el consumo todavía no logra recuperarse, y los comercios enfrentan un panorama complicado. La fuerte contracción se refleja en casi todos los rubros, con solo una excepción: las farmacias, que lograron crecer un poquito, apenas un 0,3% respecto a febrero del año pasado.

Los rubros más afectados fueron Bazar y decoración, que cayeron un 14,4%, y Perfumería, con una baja del 10,7%. Los alimentos y bebidas también sufrieron, con una caída del 8,7%. Solo las farmacias lograron mantenerse, y eso se debe a la demanda constante de medicinas y productos relacionados.

¿Qué explica esta caída?

El aumento en las ventas de febrero estuvo ligado principalmente al inicio del ciclo lectivo, cuando muchas familias compran útiles, cuadernos, y otros artículos escolares. Sin embargo, ese repunte no alcanzó para compensar la caída acumulada en los meses anteriores. La situación económica de muchas familias todavía está ajustada, y eso hace que gasten solo en lo esencial o en productos relacionados con la vuelta a clases.

Además, los consumidores están más selectivos: buscan promociones, descuentos y financiamiento para poder concretar sus compras. Los comerciantes, por su parte, enfrentan costos operativos altos y una carga tributaria que reduce sus márgenes de ganancia. Todo esto genera una situación de incertidumbre y cautela en las inversiones, ya que más de la mitad de los dueños de comercios no ven el momento de apostar por nuevos gastos para ampliar o mejorar sus negocios.

¿Qué esperan los comerciantes para el futuro?

Mirando hacia adelante, la percepción no es del todo negativa, aunque tampoco de optimismo total. El 46,6% de los comerciantes cree que la situación se mantendrá estable en los próximos doce meses, mientras que el 42,9% espera que mejore. Solo un pequeño porcentaje, el 10,5%, piensa que las cosas pueden empeorar.

El escenario dependerá mucho del poder adquisitivo de la gente y de si los costos de reposición, es decir, los precios de los productos para reabastecer los negocios, se estabilizan en el tiempo. La recuperación todavía es gradual y enfrentada a varios desafíos, como el aumento de gastos fijos y la presión para mantener los márgenes de ganancia.

¿Qué se necesita para que las ventas mejoren?

Para que la tendencia cambie, los expertos señalan que será clave que los salarios mejoren su poder de compra y que las condiciones del mercado sean más previsibles. Solo así los comercios podrán confiar en que las ventas crecerán y podrán invertir en mejoras y expansión.

Por ahora, lo que queda claro es que las ventas en las pymes siguen siendo un desafío, y que la recuperación necesita tiempo, políticas claras y un mercado en el que los consumidores vuelvan a gastar con mayor confianza.