¡La soja se toma un respiro después de una fuerte escalada!
Después de tocar su valor más alto en más de dos años, la soja empezó a bajar en el mercado internacional, específicamente en Chicago. La oleaginosa cayó más de un 3% en una sola rueda, dejando atrás esas semanas en las que había alcanzado picos de hasta 455 dólares la tonelada en julio. Pero, ¿qué pasó para que la tendencia cambiara tan rápido?
¿Por qué la soja subió tanto en julio?
Durante ese mes, las tensiones en Medio Oriente y el aumento en los precios del petróleo empujaron los valores de la soja al alza. La relación con los biocombustibles ayudó a sostener esa subida, ya que cuando el petróleo sube, también lo hace el valor de los aceites vegetales. Además, hubo una fuerte demanda internacional, sobre todo de China, que mostró interés en comprar anticipadamente para la próxima campaña agrícola 2026/27. Todo esto hizo que la soja alcanzara niveles récord en el mercado global, algo que no se veía desde hace más de dos años.
¿Qué cambió para que bajara la soja?
Pero ahora, la historia empezó a cambiar. La principal razón fue la moderación en las tensiones en Medio Oriente, que llevó a una caída en los precios del petróleo. Menos petróleo, menos presión en los mercados de aceites vegetales y, por ende, una menor expectativa de ganancias para la soja vinculada a los biocombustibles. Además, en Estados Unidos, donde se cultiva buena parte de la soja del mundo, las previsiones de lluvias mejoraron el panorama para los agricultores, quienes ahora esperan que sus cultivos puedan crecer sin problemas, lo que reduce la urgencia de vender la producción en medio de una posible sobreoferta.
¿Y en Argentina, cómo fue el impacto?
En nuestro país, la caída fue mucho más leve. La soja en Rosario, que es uno de los principales centros de comercio en Argentina, bajó solo unos pocos dólares por tonelada. Esto sucede porque el mercado local no reaccionó tan fuerte como el internacional. Los productores argentinos todavía mantienen margen para esperar mejores precios, ya que muchos aún no necesitan vender y prefieren esperar a que suban un poco más. Además, el impacto del mercado de biocombustibles en Argentina no es tan directo como en otros lugares, lo que ayuda a que la volatilidad sea menor.
¿Qué podemos esperar en las próximas semanas?
La soja sigue siendo muy sensible a tres grandes variables: la política internacional, el mercado energético y el clima. Si las tensiones en Medio Oriente vuelven a escalar, los precios podrían volver a subir. Pero si la calma se mantiene y las lluvias acompañan en EE. UU., es probable que los valores sigan bajando o estabilizándose. Todo esto muestra lo cambiante que puede ser el mercado de las commodities y cuánto influye lo que pasa en el mundo en los precios que vemos en nuestra mesa.
Así que, atentos: la soja está en una montaña rusa de precios, y lo que pase en los próximos meses será clave para entender hacia dónde se dirige esta oleaginosa que tanto influye en la economía global y local.




