¿Realmente la ley 27.802 generó más empleo? 🤔

Promulgada el 6 de marzo de 2026, la ley 27.802 fue presentada como la solución para ponerle freno a la caída del empleo y, sobre todo, para incentivar la contratación formal. Pero, ¿qué dicen los datos? Los números oficiales de marzo, abril y mayo muestran que, en esos primeros meses de vigencia, el empleo registrado en Argentina siguió bajando. En total, se perdieron unos 109.700 puestos en comparación con el mismo período del año pasado, y 137.500 trabajadores asalariados privados menos. ¿La ley fue la responsable? La respuesta corta es no.

¿De dónde viene la caída? 💡

Lo que sucede es que la pérdida de empleo empezó antes, desde diciembre de 2023. En ese período, se perdieron casi 628 mil puestos registrados, incluyendo a los asalariados privados. Es decir, la caída no comenzó en marzo, cuando entró en vigencia la reforma, sino que ya venía en marcha por causas que nada tienen que ver con la ley nueva.

¿Y qué prometieron? 📝

Desde el gobierno se vendió la reforma como un instrumento para reactivar el empleo. Se aseguraba que, con esta ley, las empresas iban a contratar más, que se reducirían los costos y que la economía en general se iba a mover. Pero, a los seis meses, los datos muestran otra realidad: los números no acompañan esa promesa. La caída en el empleo registrado continúa, y en los primeros tres meses de la ley, marzo a mayo, se registraron tres meses consecutivos de bajón.

¿Qué pasó con los trabajos que desaparecieron? 🔄

Mientras el empleo formal cayó, el monotributo, que es una forma más sencilla y flexible de estar en el mercado laboral, sumó unos 42.700 nuevos aportantes en ese mismo período. Esto significa que, en lugar de perder trabajos, muchas personas pasaron de ser asalariadas a trabajar en la informalidad o en tareas independientes, pero sin que eso se refleje en los registros oficiales de empleo.

¿Qué cambios trajo la ley? ⚙️

La reforma se centró en reducir los costos de despedir y de los juicios laborales. Eliminó multas y modificó la base para calcular indemnizaciones, además de establecer un régimen de actualización de los juicios en trámite. Todo esto apunta a hacer más barato y previsible terminar una relación laboral, pero casi no tocó los costos de contratar en sí.

Por ejemplo, las contribuciones patronales —que son las cargas que paga la empresa por cada trabajador— siguen igual. La única medida pensada para incentivar la contratación, el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), todavía no entra en vigencia y su implementación se retrasó hasta noviembre de 2026. Cuando empiece a funcionar, será una ayuda económica, pero no una solución mágica para crear empleo.

¿Y el impacto real? 📊

El fondo no elimina la obligación de pagar la indemnización completa si el fondo acumulado no alcanza para cubrirla. La diferencia la paga la empresa con su patrimonio, así que no es una solución definitiva para reducir los riesgos al contratar.

Además, se puso en marcha un régimen para regularizar relaciones laborales iniciadas antes de marzo, con beneficios para las empresas que regularicen a sus trabajadores. Pero ojo: esto no significa que se estén creando nuevos puestos de trabajo. Es simplemente que algunos trabajos que ya existían ahora aparecen en los registros oficiales.

¿Qué esperar del futuro? 🚀

Para entender si la reforma está funcionando, hay que mirar más allá de los números inmediatos. Es importante preguntar cuánto se redujo la litigiosidad laboral, cuánto se acortaron los tiempos en los juicios y cuántos trabajadores se regularizaron efectivamente. También, qué pasa cuando empiecen a operar las nuevas medidas de contratación, como el FAL.

Lo que está claro es que, si el empleo sigue cayendo a este ritmo, no basta con cambiar reglas laborales para revertir la tendencia. La creación de empleo genuino depende también de otros factores, como la demanda, el acceso al crédito y la estabilidad tributaria. La ley puede remover obstáculos, pero no puede crear trabajo por arte de magia.

La conclusión: expectativas vs. realidad 🎯

Prometieron que la reforma iba a impulsar el empleo, pero los números todavía no muestran ese efecto. La caída continúa, y el aumento en el monotributo solo refleja un movimiento de figura, no una creación real de puestos. La ley todavía tiene tiempo para mostrar resultados, pero será en los datos concretos donde se vea si realmente ayudó a cambiar la historia del empleo en Argentina.

En definitiva, la gran pregunta es si las reformas pueden cambiar la realidad o solo modificar la forma en que se presenta. Por ahora, los números indican que, en esta historia, aún falta mucho por ver.